Cuchara para una excursión

Un buen cocido es el mejor reclamo que puede tener un un pueblo o una comarca. El cocido está de moda y sus partidarios saltan de dirección en dirección para conseguir la “formula” que mejora lo probado hasta ahora. El cocido es vida y siempre hay amigos que se unen a un festín sin horario.

 

El Rincón de Ramón.
Calle Iglesia, 4. Cantimpalos. Segovia.
Tlf: 921 49 61 81

Dice la receta, si es que existe alguna oficial, que el cocido debe llevar chorizo no ahumado, como el de Cantimpalos, en Segovia, donde se puede saborear uno de los mejores cocidos madrileños fuera de la capital. Curioso.

Ramón lleva más de diez años delante de los fogones, haciéndose un hueco en la gastroteca tradicional y de mucha calidad, sin tiempo para una página web para su negocio y ni falta que le hace. Que hablen los que han movido la cuchara una tarde de frío segoviano y han alimentado su instagram con fotos del vuelco de sus garbanzos al dente. Hay placeres que sólo necesitan asomar la patita para sucumbir a ellos. 9,50€

Venta La Colilla.
Ctra. N110 Km 261. La Colilla. Ávila.
Tlf: 920 269 747

En tierras castellano leonesas se encuentra esta venta  que introduce una variante a la sopa de cocido. Nada extravagante ni de diseño, sólo sopa de pan, más turbia y ligera de grasa que la de fideo. La opción la ponen en la mesa para que el comensal elija cómo la prefiere. De resto, el cocido madrileño en su más puro estilo. Tres vuelcos, buen garbanzo y buena carne, ¡cómo no...estando en estas tierras!

A sólo diez kilómetros de Ávila, el restaurante es de lo más sencillo, pero saben lo que hacen y que lo hacen bien: el cocido se prepara sólo por encargo y no son pocos los que se aventuran hasta aquí. El sabroso menú merece la pena la escapada. 16.80€ más bebida.

La higuera de José. 
C/General Mola 2. Layos. Toledo.
Tlf: 925 376 381

Un poco más al sur de Toledo, a una hora desde Madrid, se mantiene en pie la Higuera centenaria que da nombre a este restaurante. Preside el patio de lo que fue una antigua vaquería que hoy es sitio de devoción para amantes del cocido. Y también de muchos platos de caza. Angel Molero no sólo es un gran anfitrión, sino que sabe aportar ese punto de “salero” que necesitan todos sus clientes. Su hermana, Maria Elisa, es una diosa con legumbres y guisos.  Bendita  cocina  para los días de frio.

La ración es suficiente para alimentar a tres comensales de saque intermedio, ávidos de caldo cargado de sabor y fideos. Los tres vuelcos no dejan indiferente a nadie, y sí con ganas de siesta, sea la temporada que sea. El vino de la casa acompaña en la  charla y el regusto de  tarde invita  a un buen paseo por  los alrededores del pueblo. Ojito con la vuelta a casa. Precio medio 20€ y satisfacción garantizada.