Tener un Omega

En el nivel más básico, un reloj es una herramienta que nos da la hora. Sin embargo, para muchos de nosotros es mucho más que eso. Un gran reloj mecánico destaca por varias características: es al mismo tiempo histórico, técnico, intelectual y estético. Por supuesto, para la mayoría de la gente, la elección del reloj perfecto es emocional. No es una decisión fácil, porque se toma con el corazón.

 

¿Qué es un reloj? Pues ante todo es una máquina. Hace unos años, si preguntamos a una mujer que hace su reloj, te dirá que dar la hora. Si le preguntamos a un hombre, posiblemente te preguntará que de cuánto tiempo dispones... Hoy las cosas han cambiado pero el reloj es el complemento más cotizado por ellos y por ellas. En el tema de los relojes, hombres y mujeres somos polos opuestos. Para mí los relojes de hombre son un gran enigma porque tienen mil funciones que nunca hubieras creído que existieran.

Por ejemplo, el bisel giratorio unidireccional,…¡ Me hace gracia lo de unidireccional, si fuera para mujer tendría que tener varias direcciones: la del trabajo, el cole de los niños, el super… Y ¿qué me dices de la válvula de escape de helio…? Yo por mucho que lo miro no me imagino donde guarda el helio para luego dejar que se escape. Detrás de estas preguntas está una marca como Omega.

Las agujas de mi reloj son dos palitos uno más corto, que me indica las horas, y uno más largo, que me dice que como no espabile llego tarde a mi clase de pilates. Pero éstas, no.

Cada reloj Omega se caracteriza no solo por su diseño sino también por su innovación tecnológica. La marca fue fundada por Louis Brandt en 1848 pero fueron sus hijos Louis-Paul y César quienes transformaron la compañía en una manufactura de relojes de alta calidad. Sus fundadores lo llamaron “OMEGA”, un nombre que refleja el logro representado por el calibre, que fue completamente industrializado y tenía piezas reemplazables. Menos de una década después, ese nombre fue otorgado a la empresa.

En aquella Suiza que a mediados del siglo pasado adoptaba su primera Constitución de Estado federativo, Louis Brandt se empeñó en desafiar las tradiciones artesanas y empezó a introducir la mecanización en el proceso de fabricación de relojes. Este hombre, que solo contaba 23 años, introducía la modernidad en la industria relojera. Empezaba a acercar al gran público ese instrumento que hoy nos resulta tan familiar e imprescindible, el reloj.

El reloj se convertía en el gran referente de la artesanía suiza. Eran los primeros días de un viaje en el tiempo y que sigue fiel a aquellos principios, a aquella filosofía de evolución constante. El propio nombre de la firma pone de manifiesto ese interés permanente por la perfección. Eso que ahora se llama marketing emocional. Omega es la última letra del alfabeto griego. Omega es el fin, lo último, lo sumo, el remate, la culminación. Es, en suma, estar siempre a la última, tener la última palabra en tecnología, en diseño, en calidad.

Enumerar uno a uno los logros que ha conseguido Omega podría incluso hacer que parecieran menos importantes de lo que realmente han sido. Omega comercializó, por ejemplo, a principios de siglo los primeros relojes de pulsera con minutero del mundo. Omega lanzó los primeros relojes impermeables de la historia, fue pionera en la comercialización de relojes automáticos, ha desarrollado los sistemas más avanzados que se aplican en el deporte o en la investigación médica…

En los años sucesivos, ha habido numerosas misiones de la NASA, incluyendo seis alunizajes, la conquista de lo más profundo del océano, incontables retos a la precisión, el papel de Cronometrador Oficial de los Juegos Olímpicos en 27 ocasiones y, recientemente, la revolución Co-Axial y Master Chronometer.

Pero ante todo, Omega es la marca de los Juegos Olímpicos. En 27 ocasiones desde 1932, cuando por primera vez se confió en una compañía privada para que cronometrase todas las pruebas, OMEGA ha desempeñado el prestigioso papel de firma Cronometradora Oficial de los Juegos Olímpicos. Se han establecido y batido récords, se ha testificado historia y se han creado leyendas. No importa en qué año, los Juegos Olímpicos han proporcionado siempre multitud de grandes momentos. No sólo es el tiempo es también el desarrollo de algunos de los dispositivos más importantes utilizados, incluidas las células fotoeléctricas, los tacos de salida y los sensores de falsa salida, al igual que los touch pads de las piscinas.

Si a esto unimos los embajadores de la marca, el producto tiene todo el glamour necesario para ser más deseado. ¿Nicole Kidman o Cindy Crawford? ¿George Clooney o Daniel Craig? Da igual posiblemente algunos sólo quieren tener el modelo que siempre lleva el golfista español Sergio García.

El tiempo es casi un accidente emocional. Por eso sus relojes han sido socios de los sueños más importantes de la humanidad. Cuarenta años después del primer alunizaje, la marca se unió al proyecto Solar Impulse como socio principal al asumir el reto de crear un avión que circunnavegara la Tierra utilizando solo energía solar.

Destacando por su espíritu pionero, OMEGA y Solar Impulse se han dedicado a buscar formas de aprovechar la energía solar para abordar la actual crisis ecológica de nuestro planeta. En 2016, Solar Impulse completó su misión y se convirtió en el primer avión en dar la vuelta al mundo con energía solar.

Más información: Web oficial de Omega