Colores Guatemala

La cultura maya  abierta  a todo el mundo, con la dosis justa de comercialización y una sucesión continua de sorpresas. Ciudades coloniales y selvas inexploradas para disfrute de los que quieren acercarse a una colección de emociones.

El verdadero corazón de Guatemala no está en su capital, la moderna Ciudad de Guatemala, está en ese fascinante lugar llamado Chichicastenango donde parece que el tiempo no ha pasado desde que los mayas dominaban esta región centroamericana. Sus descendientes mantienen casi intactos los rasgos de aquellos otros mayas que encontraron los españoles a finales del siglo XV. Y no sólo eso: también guardan sus costumbres, tradiciones y en buena parte sus ritos, enmascarados en las formas convencionales de la religión católica.


Desde la capital, el primer trayecto del viaje es casi obligado: el altiplano guatemalteco. Parada inevitable es el Lago Atitlán, uno de los centros turísticos de Guatemala y concretamente Panajachel, un pueblo que rebosa de turistas extranjeros. Esta zona del altiplano guatemalteco es una tierra dura,  de volcanes dormidos, caminos de herraduras y  pequeños huertos familiares. Lugares  en donde  han conservado bien las tradiciones de la rama quiché del pueblo maya.

Todo lo contrario sucede en la ciudad de Antigua. La Catedral, el Palacio Arzobispal, el Palacio de los Capitanes Generales, sus músicos callejeros o sus vendedores hacen de esta ciudad un lugar primoroso. Posiblemente es la mejor manera de entender la vida cotidiana en la época colonial. Calles empedradas, jardines cargados de romanticismo para una ciudad que ha tenido en el cine su mejor promoción. Su Plaza Mayor es uno de esos sitios que justifican un viaje.

Desde esta zona hay que volar o tomar un autobús en Ciudad de Guatemala para llegar hasta la otra gran región maya: la del Petén, al norte del país. Aquí la visita imprescindible es Tikal. Ocupa 16 kilómetros cuadrados y reúne algunas piezas únicas del llamado Período Clásico. Este emplazamiento no era una ciudad sino un centro ceremonial a cuyo alrededor se sitúan residencias y centros administrativos unidos por los caminos mayas de piedra blanca, los sacbeobs. Para comprender lo que un día fue Tikal lo mejor es visitar también el Museo que permite reconstruir la imagen de una ciudad en la que vivieron 50.000 personas en su época de esplendor. En definitiva, una joya para un país que pide a gritos una visita.


Hotel

Hotel Camino Real.  Av de la Reforma y calle 14. Tlf: 502 2333 3000. Un clásico del hospedaje en la ciudad de Guatemala. Perfectamente reformado mezcla de elegancia y clasicismo. Sin duda es la mejor opción en la ciudad con 273 habitaciones cargadas de detalles y unas excelentes instalaciones. El Camino Real Tikal  también es una buena opción en nuestra ruta.