Museo Porsche

Dicen las malas lenguas que Porsche construyó este museo para competir con el de Mercedes, situado a unos kilómetros de éste. Sea verdad o no,  hay que visitar ambos,  sí o sí. El que nos ocupa hoy, dedicado al deportivo soñado por tantos, es un espacio de ni más ni menos que 5.600 metros cuadrados. Un verdadero santuario de la marca alemana, que abrió sus puertas en 2009. La ubicación no podía ser otra: la ciudad alemana de Stuttgart, cuna de la marca. Justo al lado de la fábrica que también ofrece visitas guiadas, una buena opción para aprovechar el viaje.

La emoción es su  gran reclamo. Nada más llegar la impresión es espectacular. Nos recibe un gigante de cristal y acero que parece estar suspendido en el aire como un monolito, apoyado tan sólo en 3 columnas. Este diseño del arquitecto Delugan Meissl es un reflejo de la filosofía de la compañía, dinámica y vanguardista,  pero que a la vez provoca una sensación de acogida, de familiaridad. Si uno es aficionado a la fotografía los ojos le harán chiribitas, pues dependiendo de la perspectiva desde la que se mire los ángulos parecen diferentes.

Aquí hay presupuesto y se nota. Porsche no ha escatimado en nada y ha puesto toda la carne en el asador para impresionarnos. En la exhibición se presentan los mejores y más famosos coches deportivos y de carreras. La estrella es el 911, pero no creas que  los  917 o el 357  se sienten incómodos. Todo el mundo se para unos minutos ante el  mítico “Pink Pig”, que no es el coche de Barbie, sino un modelo que disputó en 1971 la carrera 24 Horas Le Mans. El primer escarabajo, diseñado por Ferdinand Porsche personalmente, también tiene un puesto de honor en este fascinante museo.

Por si los más de 80 vehículos que hay en exhibición fuesen poco, también se ponen de manifiesto los logros técnicos más notables del Profesor Ferdinan Porsche en el siglo XX. Al entrar se nos queda la boca abierta. Una espectacular rampa preside el hall, por la que ascendemos, y desde la que podemos disfrutar de una vista impresionante de la colección, en un espacio abierto.

El visitante ahora puede elegir entre empezar con la historia de la compañía desde antes de 1948 o ir directamente al área principal de exhibición, que expone las mejores piezas de la marca en orden cronológico. Ambas partes están unidas por una sección llamada “Porsche Idea”, dedicada a darnos a conocer un poco más a la empresa alemana, su espíritu y sus motivaciones.

Porsche no quiere que nos quedemos con ninguna duda y también responde a esa pregunta que muchos nos habremos hecho alguna vez: ¿cómo se crea un Porsche? Podremos echar un vistazo al Centro de Investigación y Desarrollo Weissach para saber más acerca del proceso, que se completa con la exposición de algunos modelos seccionados por la mitad. Una incursión para los más curiosos.

Hay espacio también para las muestras temporales. Hasta el 10 de enero estará activa “El Super Porsche. 30 Años del Porsche 959”. Para muchos de los entusiastas del motor, el coche deportivo más fascinante del último siglo. Motor plano bi-turbo, chasis controlado electrónicamente, sistema de tracción a las cuatro ruedas y un diseño aerodinámico. Tecnología punta que convierte al 959 en uno de los coches deportivos más codiciados de la historia. Para muchos comprar Porsche no es un gasto. Es una inversión.

Después de esta visita seguramente nos haya entrado hambre, ¡no hay problema! Dentro del propio museo el Restaurante Christophorus ofrece buenas opciones gastronómicas para reponer fuerzas en un entorno privilegiado. Sus grandes ventanales proporcionan unas vistas únicas a los coches en exhibición y a la fábrica. El broche de oro para un día entre motores.

Más información: Porsche-Museum. Porscheplatz 1. Stuttgart. Tlf: +49 (0)711 911 209 11info.museum@porsche.de