CASA TORO, moderna, castiza y con mucha calidad

Casa Toro es mucho más que una taberna taurina. Por encima de todo es una taberna moderna donde la calidad se cuida y al cliente se le mima. Por eso me gusta ir con feria, sin feria, con chaqueta o con zapatillas, porque lo bueno no cansa cuando tiene un precio razonable.

Estamos en un luminoso local con vistas a Las Ventas y esta taberna madrileña con acento del sur es un homenaje a los platos populares – rabo, oreja, callos, ensaladilla, mollejas, chacinas…– que rodean al barrio de las ventas en su zona noble, casi esquina con la calle Alcala y homenajeado por el gran Julio Camba, genial escritor de viajes que muchos deberían leer antes de jugar a ser reporteros en el Instagram… Por algo escribió aquellas páginas de La Casa de Lúculo o el arte de comer.

Después de cumplir su primer año, Casa Toro (Julio Camba, 5. Madrid. Tlf. 676 74 52 93. www.casatoro.es) es un imprescindible para los amantes de la buena – muy buena – cocina sencilla, también llamada por los modernos de medio pelo como la confort-food; para familias y amigos; para citas y negocios; para taurinos y no taurinos… porque, aunque tiene una de las vistas más bonitas y privilegiadas de la plaza de Las Ventas, es ahora un espacio de lo más acogedor, cálido y distendido para cualquier ocasión, especialmente para quienes buscan pasar un buen rato, porque los torreznos al cante, es una declaración de intenciones que demuestra que aquí todo tiene duende.

El proyecto lleva la firma de César Molero, un hostelero con oficio, corazón y mirada, también creador del cercano El Tentadero. Y también de la zona, porque aquí aprendió todo lo que sabe de hostelería, que no es poco, junto a sus padres; así como a conocer y tratar a sus clientes y a las personas de las que se rodea, sin duda una de sus grandes virtudes. Por eso se mueve con delicadeza entre mesas demostrando que el jerez y el chapagne son compatibles con los platos de jamón y las ostras.

Ese manejo de los ambientes se nota, en el servicio y en el ritmo de un espacio que vibra entre platos, risas y palmas. De los fogones se encarga Fran Porras. Con raíces extremeñas y cordobesas, estudió en la Escuela de Hostelería de la Casa de Campo, levantó prácticamente de cero el gastrobar Sibarius en Granada; y fue discípulo de Luis Arévalo en Kena. Aquí es torero de salón que entiende muy bien lo que busca el cliente. Sin prejuicios, sin falsos alardes televisivos y con mucho criterio. Sencillo, claro y receptivo!

Un buen resumen lo encontramos en las ¨Especialidades Casa Toro¨: la Ensaladilla rusa con gamba al ajillo; los Torreznos ‘Campeones de Madrid’ y los Huevos rotos con migas de rabo de toro son los tres únicos motivos que hacen falta para ir por primera vez, y para volver otras muchas. La primera de estas recetas se hace con cola de gamba blanca fresca, bien de mayonesa casera y el ajillo de gamba por encima. Los segundos han ganado en 2025 el título del Mejor Torrezno de Madrid en El Tentadero y repiten aquí receta. Cada bocado es tierno, sabroso, con la corteza bien esponjosa y delicada. Y los terceros son la combinación perfecta entre el plato que todo el mundo quiere. Los huevos rotos, son otra de las estrellas de la carta: el guiso tradicional de Rabo de Toro Casa Toribio, como homenaje a este restaurante mítico ya desaparecido. Cuando se prueban solo hay dos opciones: o pedirse otros para no tener que compartirlos; o pasarse directamente al principal, que también viene con sus buenas patatas crujientes. El secreto del guiso de rabo es que se termina al horno durante 12 horas, y el resultado es meloso, de esos que se separan solos del hueso y sí, también hay que mojar su rica torta de aceite. Si a esto unimos su pluma en ajo blanco… Acierto total!

Entre los clásicos de casquería tampoco hay que perderse las Mollejas de cordero, que aquí se sirven confitadas; o unos espectaculares Lingotes de oreja con salsa brava que primero se cuecen, y luego se fríen en daditos para lograr unos bocados crujientes por fuera y muy tiernos por dentro, acompañados de unas finas láminas del propio colágeno que son más adictivas que las pipas. Es la versión que por fin pone de acuerdo a quienes les gusta muy crujiente a la plancha, y a los del team cocida y jugosa.

La sección de pescados y mariscos puede presumir siempre de piezas frescas y de gran calidad: desde Ostras Fine de Claire, Calamar a la andaluza, Rodaballo a la brasa emulsionado con una sabrosa agua de Lourdes o el atrevido Salpicón de pulpo a la brasa con cítricos, soja y vinagre de Jerez. Aunque no tengan la mano del chef, tampoco hay que quitarles mérito a unas ¨Chacinas y laterío¨ de gran calidad: Anchoas del Cantábrico, Mejillones en escabeche, las imprescindibles Gildas, y el Jamón o el Lomito ibéricos de Blázquez son perfectos para abrir boca. Para acompañar, una carta corta de vinos con diferentes D.O., algunos jereces, el vermut de La Dolores o esa caña de Águila bien tirada que no falla nunca en una taberna castizo andaluza como esta.

Dentro de los postres, para salir ¨Por la puerta grande¨ está la Torrija con crema de orujo y naranja y sabayón sopleteado con helado de mantequilla tostada; y como alternativa, Tartas de queso, de pistacho o de chocolate, Arroz con leche o helados.

El ticket medio es de 35-40 €. Y tiene menús para grupos desde 45 €, ya que por su distribución, es perfecto para acoger tanto pequeñas como grandes celebraciones. Entrada alegre y salida por la puerta grande!

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