SMARTPHONES VIVO

Una manera de entender la fotografía.

Puede parecer cursi, pero hay un instante fugaz en todo viaje que el viajero desea conservar sin alterar: la luz dorada filtrándose entre las arquerías de la Mezquita de Córdoba, el aleteo preciso de un flamenco al despegar en la Albufera o el brillo metálico de una fachada contemporánea en la ria de Bilbao.  La fotografía va más allá de un bikini atrevido, un caballo en pleno esfuerzo o un falso escenario para un anuncio publicitario… Es un sentimiento.

Durante más de un siglo, esa ambición parecía reservada a quienes viajaban con pesadas mochilas de cámaras réflex, trípodes y objetivos profesionales. Hoy, sin embargo, la frontera entre la óptica de laboratorio y el bolsillo del explorador se ha desdibujado. La marca VIVO (https://www.vivo.com/es) ha convertido esa transformación en uno de los ejes de su propuesta en España, con una visión que busca ir más allá de la ficha técnica para situar la fotografía móvil en el centro de la experiencia de viaje. Calidad y ligereza con un precio razonable… ¿Simple? Pero no siempre se logra.

La historia de Vivo en el mercado español no responde únicamente al relato de otra firma tecnológica en busca de cuota. Su desembarco formal, a finales de 2020, llegó con un mensaje claro: la imagen iba a ser el territorio en el que la marca pretendía diferenciarse. El Vivo X51 5G fue su carta de presentación y sorprendió por incorporar un estabilizador gimbal físico, una solución inédita entonces en el segmento que permitía mejorar la fotografía nocturna y el vídeo a mano alzada. Meses después, el X60 Pro consolidó un paso aún más decisivo: la alianza con ZEISS (https://www.zeiss.es/corporate/home.html), una de las firmas históricas de la óptica alemana, introdujo una nueva ambición en el catálogo de la compañía.

La colaboración no se limitó a colocar un logotipo reconocible en el módulo de cámaras. Vivo y ZEISS plantearon una integración basada en el control de la luz, la fidelidad cromática y el carácter estético de la imagen. El recubrimiento ZEISS T*, por ejemplo, busca reducir destellos y reflejos parásitos en situaciones complejas, como un atardecer tomado a contraluz o una avenida iluminada de noche.

Los que venimos de la fotografía química valoramos estos detalles. La calibración apocromática, por su parte, persigue minimizar las franjas de color que suelen aparecer en bordes de alto contraste, especialmente en horizontes, edificios y paisajes urbanos. A ello se suma una interpretación del retrato inspirada en ópticas clásicas como la Biotar o la Sonnar, con desenfoques más suaves y una sensación de profundidad pensada para dotar de volumen a los rostros.

En esta evolución, la fotografía de larga distancia se ha convertido en uno de los principales campos de batalla. El viajero ya no solo quiere encuadrar una plaza, una montaña o una fachada: quiere acercar el perfil de una cumbre nevada, captar un detalle arquitectónico inaccesible o retratar fauna silvestre sin interrumpirla.

El Vivo X200 Ultra lleva esa idea al extremo con un teleobjetivo periscópico APO basado en un sensor ISOCELL HP9 de 200 megapíxeles y formato de 1/1,4 pulgadas. Frente a soluciones que recurren a sensores más pequeños en sus cámaras telefoto, el dispositivo apuesta por una superficie de captura amplia para registrar más información desde el origen.

La diferencia se aprecia en escenas exigentes. Con buena luz, la resolución disponible permite conservar detalle en elementos lejanos y ampliar el encuadre con menor pérdida perceptible. Cuando cae la tarde, la tecnología de agrupamiento de píxeles combina información para mejorar la captación lumínica y reducir el ruido. La idea es que el teléfono dependa menos de reconstrucciones digitales agresivas y disponga de más detalle real para trabajar. Junto a ese teleobjetivo, el equipo incorpora un gran angular de 50 megapíxeles con sensor LYT-818 de 1/1,28 pulgadas y un ultra gran angular, también de 50 megapíxeles, concebido para panorámicas, arquitectura y escenas abiertas.

Pero el alcance no es la única virtud de este sistema. Uno de sus rasgos más llamativos es el uso de lentes flotantes, un mecanismo que desplaza internamente el grupo óptico del teleobjetivo para permitir el enfoque a corta distancia. El resultado abre una dimensión especialmente atractiva para la fotografía de viaje: texturas, flores, relieves, insectos o detalles artesanales pueden capturarse sin acercar en exceso el teléfono ni proyectar la sombra del propio fotógrafo sobre el motivo. Es una forma de macro a distancia que convierte lo cotidiano en paisaje visual.

La trayectoria de Vivo en España puede leerse, así, como una progresión marcada por la luz. En 2020 llegó la estabilización gimbal del X51 5G; en 2021, la asociación con ZEISS en el X60 Pro; entre 2022 y 2023, las series X80 y X90 Pro reforzaron la apuesta mediante sensores principales de una pulgada y chips dedicados al procesamiento fotográfico; y desde 2024 hasta 2026, las variantes Ultra han situado los teleobjetivos APO de 200 megapíxeles en el centro de una estrategia orientada a la fotografía de larga distancia.

Por eso, VIVO ha conseguido que sus móviles aspiren a ser valorados no solo por procesadores, pantallas o cifras de resolución, sino también por la emoción que despiertan las imágenes que producen. Su gama Ultra representa una idea sencilla, aunque ambiciosa: la mejor cámara de viaje no tiene por qué ser la más grande ni la más pesada. Puede ser, sencillamente, la que uno lleva en el bolsillo cuando aparece la luz perfecta.

Novedades

Déjanos tu email y te mantendremos informado.

Comenta

Comparte