JEEP COMPASS BEV, RURAL, SALVAJE Y ELÉCTRICO

Tienes que tenerlo claro. El nuevo Compass abandona la gasolina, pero no renuncia al barro, los caminos ni al espíritu aventurero de Jeep.  Hay automóviles eléctricos que parecen concebidos para vivir entre semáforos, aparcamientos subterráneos y cargadores instalados junto a una cafetería. El nuevo Jeep Compass BEV (https://www.jeep.es/nuevo-jeep-compass/e-hybrid) quiere escapar de esa imagen excesivamente urbana. Su territorio natural también puede estar al final de una carretera secundaria, junto a un embalse, en una casa rural o detrás de una pista forestal donde el asfalto hace tiempo que dejó de dar explicaciones. Esa vida en la caemos muchos…

La versión eléctrica de acceso ofrece 213 CV, batería de 74 kWh y hasta 500 kilómetros de autonomía homologada. Pero Jeep ha ampliado la familia con variantes eléctricas de mayor alcance y una poderosa versión 4xe de tracción total, capaz de entregar hasta 375 CV y superar los 600 kilómetros. Es decir, el Compass ya no es solamente un SUV electrificado: se está convirtiendo en una gama eléctrica completa, pensada tanto para la rutina diaria como para una escapada a los paisajes donde todavía quedan polvo, nieve y silencio.  Casi la vida perfecta…

De explorador compacto a Jeep global

El nombre Compass apareció en 2006 con una misión complicada: trasladar el universo Jeep a un vehículo más compacto, cómodo y utilizable a diario. Aquel primer modelo se alejaba de las formas tradicionales de la marca y buscaba un público que quería cierta estética aventurera, pero no necesariamente necesitaba conducir un Wrangler ni cruzar un río todas las mañanas.

La verdadera consolidación llegó con la segunda generación, presentada en 2016 y comercializada en Europa desde 2017. El Compass adoptó entonces una imagen mucho más reconocible, cercana a la del Grand Cherokee, y se convirtió en uno de los modelos globales de la compañía. Su tamaño permitía viajar con la familia, desenvolverse en la ciudad y mantener unas capacidades razonables fuera del asfalto. Desde su nacimiento, Jeep ha vendido más de 2,5 millones de unidades del modelo en todo el mundo.

La electrificación comenzó a entrar en su historia con el Compass 4xe híbrido enchufable. Fue una etapa de transición importante: por primera vez, la electricidad no se utilizaba únicamente para reducir el consumo, sino también para alimentar uno de los ejes y construir una tracción total sin una conexión mecánica convencional entre ambos. El conductor podía realizar desplazamientos cotidianos sin gastar gasolina y conservar un motor térmico para los trayectos largos.

Un Jeep diseñado por el viento

El diseño conserva los códigos históricos de la marca, aunque los interpreta de una manera más limpia. La parrilla mantiene las siete ranuras, pero ya no necesita refrigerar un gran motor de combustión. En algunas versiones aparece iluminada e integrada en una firma frontal más tecnológica. Los faros, muy finos, ensanchan visualmente el coche y contrastan con un paragolpes robusto, pensado para soportar mejor los pequeños golpes y roces de la vida real.

Los pasos de rueda trapezoidales continúan siendo uno de sus rasgos principales. No están ahí únicamente como homenaje estético: remarcan la altura del vehículo, protegen la carrocería y transmiten esa sensación de herramienta resistente que siempre ha acompañado a Jeep. También aparecen protecciones envolventes en las zonas más expuestas del frontal, los laterales y la parte posterior.

El Compass BEV de 213 CV: la puerta de entrada

La primera versión completamente eléctrica combina una batería de 74 kWh con un motor delantero de 157 kW, equivalentes a 213 CV. Entrega 345 Nm de par y dispone de tracción delantera. Su autonomía llega hasta los 500 kilómetros en ciclo combinado WLTP, con un consumo oficial anunciado en España de alrededor de 17,5 kWh cada 100 kilómetros. Como sucede en cualquier eléctrico, la cifra real dependerá de la temperatura, la velocidad,  el desnivel, el uso de la climatización y la carga transportada.

Los 213 CV no buscan convertir al Compass en un deportivo. Su gran ventaja se encuentra en la entrega inmediata de fuerza. En una incorporación, una carretera de montaña o una pendiente sobre tierra, el motor eléctrico responde sin esperar a que suban las revoluciones ni a que una caja de cambios encuentre la marcha adecuada. Se pisa el acelerador y el empuje aparece de forma lineal, silenciosa y fácil de dosificar.

El Compass BEV admite hasta 160 kW en corriente continua. En un cargador rápido puede pasar aproximadamente del 20 al 80 % en unos 30 minutos. También dispone de cargador embarcado de corriente alterna de hasta 22 kW, aunque la potencia efectiva dependerá de la versión, del punto utilizado y de la instalación disponible.

En una vivienda rural con garaje, un cargador doméstico cambia por completo la experiencia. El coche puede pasar la noche conectado y amanecer con la energía necesaria para afrontar la jornada. Ya no es imprescindible desviarse hasta una gasolinera: la casa se convierte en el punto habitual de abastecimiento.

La gama no termina en el modelo de 74 kWh. Jeep ha desarrollado un Compass BEV Long Range con motor delantero de 231 CV y una batería de 96,3 kWh útiles. Esta variante eleva la autonomía hasta 674 kilómetros WLTP y puede recuperar del 20 al 80 % de carga en unos 27 minutos bajo condiciones adecuadas.El lado verdaderamente salvaje: 4xe eléctrico y 375 CV.

Para quien interprete la palabra Jeep de una forma más literal, la versión más ambiciosa será el Compass 4xe completamente eléctrico. Utiliza dos motores, uno en cada eje, y desarrolla hasta 375 CV. El propulsor trasero ha sido creado específicamente para esta aplicación y permite disponer de tracción total sin árbol de transmisión.

Incluso las versiones de tracción delantera incorporan el sistema Selec-Terrain, que adapta la respuesta del acelerador, el control de tracción y otros parámetros al tipo de superficie. La carrocería dispone de una protección periférica diseñada para soportar mejor los inevitables contactos de los caminos estrechos.

Según la configuración, el nuevo Compass ofrece una distancia al suelo cercana a los 20 centímetros y puede vadear hasta 470 milímetros de agua. Son cifras que amplían considerablemente sus posibilidades frente a un turismo convencional, aunque vadear nunca debería confundirse con lanzarse a un cauce sin comprobar antes la profundidad, la corriente y el estado del terreno.

El silencio añade una dimensión inesperada al campo. Permite atravesar una finca o aproximarse a un observatorio de naturaleza sin el sonido constante de un motor diésel.

El aumento de tamaño se aprovecha para ofrecer 55 milímetros adicionales de espacio para las piernas y un maletero de hasta 550 litros. A ello se suman 34 litros repartidos en diferentes compartimentos interiores. Es una mejora importante para quienes transportan botas, mochilas, ropa de abrigo, material fotográfico o el equipaje de toda la familia.

El salpicadero combina un cuadro digital de 10 pulgadas con una gran pantalla central de 16 pulgadas. La distribución es horizontal y relativamente limpia, aunque Jeep conserva mandos físicos para varias funciones importantes. Es una decisión sensata: en un camino bacheado resulta mucho más sencillo localizar un botón que acertar con un pequeño icono táctil.

La conducción asistida de nivel 2 combina control de crucero adaptativo y mantenimiento en el centro del carril. Se añaden cámaras y sensores que facilitan las maniobras, especialmente útiles en aparcamientos urbanos, pero también al moverse junto a piedras, árboles o pasos estrechos. Sigue siendo imprescindible que el conductor mantenga la atención y el control: el sistema asiste, no sustituye.

Por eso, el nuevo Compass puede tener especial sentido en el medio rural cuando existe un lugar habitual de recarga. Una vivienda con garaje, una explotación equipada con paneles solares o un alojamiento rural con cargador permiten aprovechar muy bien su funcionamiento eléctrico. Los desplazamientos locales suelen ser predecibles y la posibilidad de cargar durante la noche compensa la menor densidad de estaciones públicas.

Novedades

Déjanos tu email y te mantendremos informado.

Comenta

Comparte