SUBARU FORESTER, TREINTA AÑOS VIGILANDO EL BOSQUE

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SEIS GENERACIONES COCINANDO UNA RECETA DIFERENTE

Hay automóviles que nacen después de concienzudos estudios de mercado y otros que parecen surgir de una conversación alrededor de una mesa. El Subaru Forester (https://www.subaru.es/vehiculos/forester) pertenece al segundo grupo. Su receta inicial podría resumirse así: tomar la base de un turismo, añadir la tracción de un todoterreno, incorporar un motor bóxer como ingrediente secreto y servir el resultado con una carrocería familiar

A mediados de los años noventa, el mercado se dividía con bastante claridad. Estaban los turismos para viajar por carretera, los familiares para llevar media casa en el maletero y los todoterrenos para quienes necesitaban enfrentarse al barro, la nieve o los caminos difíciles. Subaru decidió mezclar las tres categorías.

La producción comenzó en diciembre de 1996 y el modelo salió a la venta en Japón en febrero de 1997. Durante ese mismo año llegó a Estados Unidos y Europa. Su nombre tampoco era casual: “Forester” puede traducirse como guardabosques o persona vinculada al cuidado del bosque. Una denominación apropiada para un vehículo que quería desenvolverse con naturalidad tanto entre edificios como entre pinares.

Primera generación: una receta con bastante picante

El primer Forester parecía un familiar que hubiese pasado una temporada practicando senderismo. Tenía formas rectangulares, amplias superficies acristaladas y una altura superior a la de un turismo convencional. No resultaba especialmente ostentoso, pero ofrecía una combinación entonces poco habitual: posición de conducción elevada, carrocería práctica, buen comportamiento en carretera y tracción a las cuatro ruedas.

Su arquitectura estaba estrechamente relacionada con la del Impreza. Eso explicaba que, pese a su aspecto robusto, se condujera de una forma bastante más ágil que los todoterrenos de la época. Además, algunas versiones recibieron motores bóxer turboalimentados, convirtiendo aquel sensato vehículo familiar en una especie de plato casero al que alguien había añadido una cucharada generosa de guindilla.

Antes incluso de llegar a los concesionarios, el Forester quiso demostrar que no era un simple automóvil campero. En octubre de 1996, varias unidades afrontaron una prueba de resistencia de 24 horas en el Indianapolis Motor Speedway. El resultado fue un promedio de 180,082 km/h, récord certificado por la FIA y por el organismo deportivo estadounidense ACCUS. No estaba nada mal para un coche con portón trasero, buena altura libre al suelo y vocación familiar. Aquel registro dejó claro que la tracción integral no solo servía para salir de un camino embarrado: también podía aportar estabilidad y resistencia a gran velocidad. Subaru Corporation

Segunda generación: menos peso y mejor presentación

En 2002 llegó la segunda generación. Subaru mantuvo el concepto original, pero refinó la elaboración. El nuevo Forester era más ligero, más rígido y visualmente más moderno. Continuaba pareciendo un familiar elevado en lugar de un todoterreno voluminoso, algo que hoy le concede cierto encanto: todavía no necesitaba una parrilla gigantesca para hacer notar su presencia.

La segunda generación también confirmó que el Forester había dejado de ser un experimento. En febrero de 2006, Subaru celebró la fabricación de la unidad un millón, apenas nueve años y tres meses después de comenzar la producción. Más del 83 % de las ventas registradas en 2005 se habían realizado fuera de Japón, demostrando que aquella receta aparentemente peculiar funcionaba en países y climas muy distintos.

Tercera generación: el familiar se convierte en SUV

La tercera entrega, presentada en 2008, cambió las proporciones. El Forester creció, ganó altura y adoptó una silueta claramente identificable como SUV. El público demandaba más espacio interior, mejor acceso a las plazas y una imagen robusta, y Subaru adaptó el plato a los nuevos gustos sin eliminar sus ingredientes principales.

La distancia entre ejes aumentó, las puertas facilitaron la entrada y el habitáculo se volvió más familiar. Seguía utilizando motores bóxer y tracción total, pero ahora competía directamente con una nueva hornada de SUV compactos que comenzaba a llenar el mercado.

En Europa tuvo especial importancia la llegada del bóxer diésel. Era un motor poco común, pues conservaba la disposición de cilindros horizontalmente opuestos en una época en la que el gasóleo dominaba buena parte de las ventas. Ofrecía 150 CV y un par abundante, cualidades atractivas para viajar o remolcar. Con el paso del tiempo, las normativas de emisiones y la pérdida de popularidad del diésel acabarían retirándolo del menú, pero fue una de las etapas técnicamente más singulares del modelo.

Cuarta generación: entra en escena el X-Mode

En 2012 se presentó la cuarta generación, comercializada en muchos mercados desde 2013. El Forester ya era un SUV en toda regla, aunque continuaba evitando algunos excesos propios de la moda. Mantenía una gran superficie acristalada, una carrocería fácil de entender y una prioridad muy clara: que el conductor pudiera ver bien lo que sucedía alrededor.

Una de sus novedades más importantes fue el X-Mode. Este sistema coordinaba el motor, la transmisión, la tracción integral, los frenos y el control de estabilidad para mejorar el avance sobre superficies deslizantes. En lugar de pedir al conductor conocimientos propios de un especialista, el coche ajustaba diferentes parámetros al pulsar un botón. Era el equivalente automovilístico a una salsa bien ligada: varios ingredientes trabajando juntos sin que el comensal necesite conocer el proceso.

También se extendió el cambio automático Lineartronic de tipo CVT. No buscaba ofrecer sensaciones deportivas, sino entregar la potencia de manera continua y facilitar la conducción. Las versiones turbo seguían aportando carácter, pero el centro de la receta se desplazaba hacia la comodidad, la seguridad y la utilidad cotidiana.

Durante estos años fue ganando protagonismo EyeSight, el sistema de asistencia a la conducción de Subaru. Su funcionamiento se apoyaba en dos cámaras situadas junto al retrovisor interior, una disposición que recordaba a la visión humana. Estas cámaras permitían identificar vehículos, peatones y líneas de la carretera, haciendo posibles funciones como la frenada precolisión, el control de crucero adaptativo o la alerta de salida del carril.

Quinta generación: plataforma nueva e hibridación

La quinta generación debutó en 2018. Exteriormente suponía una evolución prudente, pero bajo la carrocería estrenaba la Plataforma Global Subaru. Esta arquitectura aumentaba la rigidez estructural, mejoraba la absorción de impactos y reducía vibraciones. El Forester se hacía más sólido y refinado sin abandonar esa presentación sencilla que siempre había formado parte de su personalidad.

Para Europa, la gran novedad fue la llegada del e-BOXER. El sistema combinaba un motor bóxer de gasolina de dos litros con una pequeña unidad eléctrica integrada en la transmisión Lineartronic y una batería de iones de litio. No era un híbrido diseñado para recorrer largas distancias en silencio, sino una ayuda eléctrica destinada a iniciar la marcha, asistir al motor térmico y recuperar energía durante las frenadas.

La batería se instaló en la zona posterior y el conjunto mantuvo la tracción integral permanente. Esto resultaba importante porque Subaru no quería que la electrificación diluyera las cualidades tradicionales del coche. El Forester podía presumir de etiqueta ECO en España, pero seguía ofreciendo 220 milímetros de altura libre al suelo y capacidad para circular por pistas, nieve o barro.

La seguridad volvió a producir uno de sus hitos. El Forester híbrido obtuvo cinco estrellas en Euro NCAP en 2019 y destacó especialmente en protección infantil. Era una evolución coherente: el modelo que había comenzado batiendo un récord de velocidad maduraba hasta convertirse en uno de los automóviles familiares más seguros de su categoría.

Sexta generación: el Forester que se sirve actualmente

La sexta generación representa la versión disponible actualmente en el mercado español. Su aspecto es más rotundo que el de sus antecesores, con un frontal ancho, ópticas integradas en la parrilla y pasos de rueda marcados. Aun así, Subaru ha evitado sacrificar la visibilidad en favor del diseño. Las ventanillas continúan siendo amplias y los montantes están estudiados para reducir los ángulos muertos.

Mide aproximadamente 4,67 metros de longitud, por lo que sigue situado en el corazón del segmento de los SUV familiares. El habitáculo apuesta por una distribución práctica, materiales resistentes y numerosos espacios para objetos. La pantalla vertical de 11,6 pulgadas concentra buena parte de las funciones de navegación y entretenimiento e incorpora compatibilidad con Apple CarPlay y Android Auto, pero se conservan mandos físicos para las operaciones más habituales. En una época en la que algunos salpicaderos parecen cartas de restaurante escritas con jeroglíficos, se agradece poder encontrar rápidamente lo necesario.

 

En España se ofrece con un sistema e-BOXER formado por un propulsor bóxer atmosférico de gasolina de dos litros y 136 CV, acompañado por un motor eléctrico de 12,3 kW, equivalentes a unos 16,7 CV. La transmisión es automática Lineartronic y la tracción SymmetricalAll-Wheel Drive forma parte del equipamiento de serie. No hay una versión básica de dos ruedas motrices: Subaru continúa sirviendo el plato completo.

Donde el Forester conserva una ventaja clara es lejos del asfalto. Sus 22 centímetros de altura libre al suelo permiten afrontar caminos con cierta tranquilidad.

La gama española se estructura en los acabados Active, Field y Touring. Desde la versión de acceso se incluyen la tracción integral, el cambio automático, el doble modo X-Mode, la climatización bizona, los asientos delanteros calefactados y un amplio conjunto de asistentes EyeSight. Los niveles superiores añaden elementos como cámaras de visión panorámica, portón automático, ajustes eléctricos, techo solar, tapicería de cuero o llantas de mayor tamaño. En agosto de 2026, la web de Subaru España anuncia precios promocionales desde 40.400 euros para el Active, 42.900 para el Field y 44.900 para el Touring, sujetos a las condiciones comerciales de la marca. Subaru España

Esta sexta generación también obtuvo cinco estrellas en las pruebas Euro NCAP de 2024. El organismo destacó su equipamiento de asistencia, la protección frente al latigazo cervical, el sistema de llamada de emergencia y las medidas destinadas a evitar impactos secundarios después de una colisión. Euro NCAP

Después de seis generaciones, la receta ha ganado ingredientes y una presentación más elaborada, pero conserva la misma base: motor bóxer, tracción integral y utilidad familiar. No es el plato más extravagante de la carta ni el más ligero, pero sí uno de esos guisos honestos que alimentan, reconfortan y permiten emprender el viaje sin preguntar primero cómo estará el camino.

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