CALLE RECOLETOS, TRES MESAS PARA QUEDARSE EN MADRID

Hay calles que se recorren mirando escaparates y otras que invitan a consultar la carta. Recoletos permite ambas cosas. En este pequeño tramo del barrio de Salamanca, tres direcciones componen un itinerario de apetitos: Taberna Pedraza (https://tabernapedraza.com/), La Vaca y La Huerta (https://lavacaylahuerta.com/) y El Barril de Recoletos (https://elbarrilderecoletos.com/). El mar y el campo caben en unos pocos números de portal. Alrededor, el Madrid de las viviendas señoriales, los despachos y las compras; en la mesa, el placer de concederle tiempo a una buena comida. A disfrutar.


Taberna Pedraza: el mar se queda en Madrid

El verano puede terminar en el calendario y seguir un poco más en el plato. En la calle Recoletos, a dos pasos del paseo donde Madrid ensaya su elegancia, Taberna Pedraza invita a cambiar la nostalgia de la costa por una mesa bien puesta. El mar llega hasta aquí sin sombrilla: trae lubina, merluza, rodaballo y lenguado. Y encuentra unas brasas capaces de prolongar el recuerdo de las vacaciones.

La casa de Carmen Carro y Santiago Pedraza tiene credenciales para alimentar otros recuerdos: la tortilla de Betanzos, el cocido, las croquetas, las grandes carnes. Pero conviene dejar sitio al pescado. Santiago reconoce que cocinar una buena pieza le proporciona incluso más satisfacción que trabajar una carne. En esa confesión hay una pista para el comensal: merece la pena mirar hacia el lado marino de la carta.

Todo empieza bastante antes de encender el fuego. La merluza, el rodaballo y el lenguado proceden del Cantábrico, con proveedores como Alberto Ferreres, Ernesto Prieto y Pescaderías Coruñesas; la lubina lleva el nombre de Aquanaria.

Aquí el humo habla en voz baja. La brasa debe dejar un matiz, acompañar el sabor, permitir que el pescado conserve su identidad. Esa contención resulta especialmente sugerente en una ciudad tan aficionada a los efectos especiales. Un rodaballo entero, de aproximadamente 1,3 kilos, compartido entre dos, propone otra forma de lujo: el placer de repartir una buena pieza y dedicarle tiempo. La piel, la carne y los jugos bastan para sostener la conversación.

Por su ubicación y su propuesta, Pedraza encaja con el vecino exigente, la comida profesional que busca una sobremesa tranquila y el visitante que quiere acercarse a la cocina española a través del producto. Es un perfil que se reconoce mejor por su disposición a disfrutar de la mesa que por la marca del reloj.

Ahora la invitación llega desde el mar. Basta imaginar el primer bocado, su delicadeza y ese leve acento de fuego, para entender que regresar a Madrid puede tener sus compensaciones. Fuera continúa la ciudad; dentro, el verano se resiste a levantar la mesa.

Taberna Pedraza. Recoletos, 4, Madrid. Tlf. 913 428 240


Y además…

La Vaca y La Huerta: el campo tiene dirección en Recoletos

Unos pasos más allá, en el número 7, La Vaca y La Huerta reúne dos mundos que llevan siglos entendiéndose en las mesas: la carne y las verduras. Ángel y Fernando apuestan por la vaca rubia gallega madurada, los productos de temporada y el trabajo con pequeños productores. La huerta merece aquí una elección propia y espacio suficiente para abrir el apetito.

Puerros a la parrilla, pimientos de cristal asados a la leña o verduras con romesco permiten empezar por el campo antes de acercarse a los lomos de rubia gallega o al steak tartar con helado de mostaza antigua. Compartir un buen corte invita a ponerse de acuerdo y a concederle tiempo a la conversación.

Por su propuesta, la casa encaja con vecinos, profesionales del barrio y grupos de gustos distintos. El final puede tener la familiaridad de una cuajada de leche de oveja con miel y nueces. Después, Recoletos recupera sus escaparates y su tráfico; algo de aquella mesa sigue sabiendo a campo.

La Vaca y La Huerta. Recoletos, 7, Madrid. Tlf. 917 811 586


El Barril de Recoletos: una sobremesa con acento de mar

En el número 9, El Barril de Recoletos devuelve el recorrido a la costa. Su propuesta de mariscos al peso, pescados de lonja y arroces invita a prolongar ese apetito marinero que Madrid conserva incluso cuando el verano queda lejos. La barra de tapeo permite una parada informal; el comedor y los salones privados dan margen para sentarse y alargar la cita. Sencillo, rápido y con mucha calidad.

Por esa variedad de espacios, es una dirección que se presta al encuentro entre amigos, la comida profesional o una celebración familiar. Basta imaginar unas raciones compartidas y un arroz en el centro para entender su atractivo: repartir, probar, conversar. En esta calle de pasos rápidos, la mesa propone otro ritmo. El mar vuelve a reunirnos, aunque la playa esté a cientos de kilómetros.

El Barril de Recoletos. Recoletos, 9, Madrid. Tlf. 914 36 11 01


 

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