El medievo alcarreño para un nuevo T-Roc

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A veces nos complicamos demasiado buscando destinos lejanos cuando el plan perfecto podemos tenerlo muy cerca. Tomando la carretera hacia Guadalajara y siguiendo los pasos del Cid nos aguardan sorpresas en forma de ciudades medievales, castillos de otras épocas e impresionantes catedrales. Pero también hay espacio para los tratamientos de bienestar y para la relajación. Acompáñanos en nuestra ruta por las Sierras de la Pela y del Alto Rey. Bajar la ventanilla y disfrutar del paisaje es muy fácil…

Lo mismo sucede con los coches. Un VW T-Roc es robusto, seguro y fiable. Nunca falla porque ha hecho de la eficiencia su gran valor. Por eso es una opción perfecta para recorrer estas pequeñas carreteras alcarreñas. La historia y el ocio son un buen maridaje.

Hay muchos puntos para una primea parada. La opción de Hita o Brihuega siempre es interesante. Sus casas señoriales parecen haber sido rehabilitadas para dar carisma a esos campos de lavanda que han transformado los campos alcarreños. Los pueblos van recuperando el valor de la arquitectura.

El mapa nos abre muchas posibilidades. Otras buenas opciones son Jadraque o Atienza. Seguro que la villa nos recibe orgullosa con su castillo del siglo XIII recortándose en el paisaje. Una de sus torres, de origen islámico, está citada en el Cantar del Mío Cid. Y es que ya advertíamos que estas tierras estaban cargadas de historia, y que son muchos los pueblos y ejércitos que por aquí han pasado.

Es evidente la importancia que tuvo Atienza durante la Edad Media, debido a la gran cantidad de construcciones que se conservan: las iglesias de Santa María del Rey, de San Juan del Mercado o de la Trinidad, junto con ejemplos de arquitectura civil igualmente relevantes como la Plaza del Trigo o la Plaza de España.

Pero Atienza no sólo vive de su historia, sino también de su gastronomía y de sus fiestas. Son conocidos sus platos y dulces tradicionales, y la Caballada, que desde el día de Pentecostés, de 1162 se celebra como gran reclamo en la zona. Una fiesta que conmemora la liberación de Alfonso VIII. Los cofrades, vestidos con un atuendo típico, van en una espectacular cabalgata desde la ciudad hasta la ermita de la Virgen de la Estrella.

Después de habernos empapado bien de historia continuamos en nuestro recorrido por tierras castellanas en dirección a Sigüenza. En medio de estas dos localidades hay un destino que merece especial atención, una pequeña localidad llamada Imón. Y lo de pequeña no es una forma de hablar, pues este pueblo arriacense tan sólo tiene 40 habitantes.

La localidad alberga las salinas romanas de Imón, en el valle del río Salado, las más antiguas de nuestro país. En este marco de incomparable belleza, donde la naturaleza virgen es protagonista, se levanta un moderno Hotel Spa que bebe directamente de los manantiales subterráneos que esconden sus tierras, con aguas ricas en sales y minerales.

El edificio en el que se ubica este templo del bienestar es una confortable casa señorial del siglo XVII que ha sido convento, posada real, residencia de los administradores de las Salinas y, ahora, un coqueto hotel rural. Una ubicación perfecta para descubrir las propiedades analgésicas, sedantes y tonificantes del agua a través de chorros, duchas, jacuzzi o baños de vapor. Y para que el relax sea completo un buen masaje con aromaterapia, drenaje linfático, reflexología podal y todos los tratamientos faciales y corporales que podamos imaginar. Crea adicción.

Más relajados que nunca continuamos nuestro viaje hasta Sigüenza, otra villa de indudable encanto que también tiene mucho que contarnos. Está considerada conjunto histórico artístico, y no nos extraña gracias al perfecto estado en el que se encuentran sus monumentos. Nuestro T-Roc nos permite pasar de la carretera al camino con naturalidad. Es fácil la parada, el disfrute y hacer camino.

Su catedral impresiona. Por fuera, una imponente fortaleza, por dentro todo un espectáculo visual en el que se mezclan los estilos plateresco, románico, barroco y gótico. El famoso Doncel de Sigüenza es su mayor tesoro y el que atrae más visitantes. Esta extraordinaria pieza de imaginería es en realidad el sepulcro de Don Martín Vázquez de Arce.

Podemos continuar hasta el castillo, ahora convertido en Parador, fuente también de alguna que otra amarga leyenda. En el camino por sus calles empedradas nos saldrán al encuentro la iglesia románica de Santiago o la Plazuela de la Cárcel. Y si nos sobra algo de tiempo el Museo Diocesano de Arte Antiguo cuenta con una respetable colección de piezas religiosas que no decepciona.

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