Copas Zwiesel

Tan importante como el vino que se elige es saber dónde beberlo. En la pequeña  población alemana de  Zwiesel, en el Bosque Bávaro, lo saben tan bien que llevan cuatro siglos siendo un referente en la industria alemana del vidrio. Con sus copas de diseño, ZwieselKristallglas se ha convertido en la apuesta segura de los mejores hoteles, compañías  aéreas y líneas navieras de hasta 130 países. Hoy su elegancia también está al alcance de quienes queremos lo mejor para nuestra mesa...

 

Disfrutar de la perfección en casa

¿Qué ha llevado a Schott Zwiesel a ser líderes del mercado? En sus años de tradición y en la virtud de haber sabido innovar usando la mejor tecnología debe estar la respuesta. Diseñaron sus copas para ser las preferidas de expertos y profesionales y su impecable trabajo se ha ganado el favor de importantes sommeliers y chefs internacionales que ya no se conforman con menos. En hoteles de la categoría del Adlon en Berlín o el Palace de Tokio los brindis llevan el sello de Zwiesel, y no es de extrañar.

Si algo nos encanta de esta firma es su buen hacer, su esfuerzo distintivo por conocer de primera mano las preocupaciones y exigencias de la alta restauración para poder ofrecer, precisamente, lo que el sector necesita en cada momento. Por eso hoy podemos confiar en Schott Zwiesel como sabemos que lo hacen los más exigentes y esa garantía a la hora de elegir qué copas acompañarán nuestras veladas más especiales... no tiene precio.

A la vanguardia de los fabricantes de cristal

El cuidado trabajo que hay tras esta marca se traduce en diseños modernos y atemporales que nos ganan con su elegancia y una excelente relación calidad-precio. Además, reúnen lo mejor de la artesanía tradicional con la más avanzada tecnología. Artesanía y  tecnología aquí van de la mano. 

El cristal Tritan fue patentado por el propio grupo tras muchos años de investigación y marcó un antes y un después en el sector por su nitidez, sonoridad, su increíble brillo y su espectacular resistencia. Son copas que aguantan más de mil lavados relucientes como el primer día y que se rompen hasta un 40% menos que las de cristal tradicional.

Además, completamente a prueba de lavavajillas, para que nos olvidemos de tener que fregarlas a mano por miedo a que se hagan añicos o, en el mejor de los casos, se desgasten. Nos permiten ganar más tiempo para compartir entre vinos con los nuestros y, si además seguimos los consejos del fabricante para su correcto mantenimiento (secarlas con un paño, no usar estropajos metálicos...), tendremos seguro unas copas para toda la vida.  Compensa, ¿no?

Schott Zwiesel cuenta también con dos gamas específicas: Zwiesel 1872 y Jenaer Glas. La primera, para los productos más mimados, prácticamente soplados a boca, hechos por y para el disfrute más absoluto. La segunda, más orientada a la tradición del vidrio doméstico, con auténticas maravillas de estilo clásico o más moderno, pero siempre asegurándonos las últimas tendencias en nuestro hogar.

Blancos, rosados, tintos, sorbetes, licores... Zwiesel tiene un cáliz para cada vino. Los espumosos son los que más salen ganando con el “punto de efervescencia” de algunas series de la firma: una pequeña marca en el fondo de la copa, a golpe de láser, que permite que el gas carbónico se concentre en la vertical del recipiente haciendo que las burbujas aguanten más.  Toda una ventaja para las celebraciones que regamos con champán.

Responsabilidad ecológica

La innovación, en este caso, es sinónimo de sostenibilidad. El cristal de Schott Zwiesel es ecológico, respetuoso con el medio ambiente  y libre de metales pesados al prescindir de plomo y preferir el titanio en su composición. 

La marca, además, se compromete a usar materias primas del área regional y gracias a la tecnología láser se reduce notablemente el consumo de agua y de energía, como también lo hacen las emisiones de CO2 y NOx.

Tampoco cabe olvidar que invertir en un cristal más duradero supone también menos roturas y, por tanto, una menor producción de reposición. Como no podía ser de otra manera con esta filosofía, los restos de cristal de la fabricación son debidamente reciclados.