LA PATALETA: CON LA ARENA EN LOS TALONES
LA PATALETA: CON LA ARENA EN LOS TALONES
Estamos ante el renacer de un clásico. En Torrox, esa franja luminosa de la Axarquía que presume —con razón— de tener el mejor clima de Europa, hay un edificio que ha respirado historias durante medio siglo. Un restaurante que fue punto de encuentro de vecinos, veraneantes y familias que cada domingo rendían culto al arroz y al pescado fresco. Ahora, ese espacio mítico volverá a latir con fuerza bajo un nuevo nombre y un espíritu renovado: La Pataleta, el nuevo gastrorestaurante del chef Jesús Mulero.

La noticia ha corrido por el paseo marítimo como una ola temprana de levante: un cocinero con trayectoria internacional invertirá su conocimiento y buen hacer, para transformar este restaurante histórico en un espacio vivo todo el año. No se trata solo de una apertura más en la costa; es casi un acto de devolverle al pueblo un rincón querido. Porque La Pataleta no será únicamente un restaurante, sino un proyecto cultural y social, una mezcla de gastronomía, arte y cercanía.
Con su nuevo diseño, el local conservará su alma marinera, pero se abrirá a nuevos códigos. Habrá cuatro zonas diferenciadas: una terraza chill out que mira al Mediterráneo; el gastrobar como centro neurálgico de tapas y vinos; un restaurante más íntimo para comidas y cenas pausadas; y un servicio de take away que permitirá disfrutar de los platos en la playa o en casa. Calidad con precio razonable…

El espacio, concebido con una estética cálida y mediterránea, busca mantener viva la relación entre lo local y lo contemporáneo. Maderas claras, cerámicas de tonos marinos, luz natural y ese equilibrio que solo da la distancia justa entre el fuego y el mar.
Además, la agenda del gastrobar incluirá conciertos, exposiciones, monólogos y pequeños eventos privados, haciendo de La Pataleta algo más que un restaurante: un punto de encuentro entre vecinos, viajeros y artistas. “Queremos que la gente sienta que este es su sitio, incluso si no viene a comer —dice Mulero—. La cocina está en el centro, pero alrededor tiene que haber vida.”
LA COSMOVISION DE JESUS MULERO
Hablar con Jesús Mulero es como escuchar a un músico de oficio: ritmo, precisión y alma en cada frase. Habla de la cocina como quien describe una manera de estar en el mundo. “La cocina es un viaje constante —suele decir—, pero uno en el que siempre vuelves a casa, aunque sea con nuevos ingredientes en la maleta.”

Aunque vinculado familiarmente a Andalucía, Mulero descubrió la vocación entre fogones cuando aún era un niño. Aquella curiosidad sería el inicio de una trayectoria que lo llevaría por ciudades y países diversos: Barcelona, Bélgica, Portugal, Brasil… En cada destino fue sumando técnicas, sabores, acentos. Trabajó en reconocidos restaurantes, colaboró en medios gastronómicos y, tras la pandemia, decidió dar un paso más: emprender sus propios proyectos.
El primero fue Fuenteplateada, un hotel boutique con restaurante en la provincia de Segovia que combina cocina, arte y entorno rural. Luego vino otro proyecto en Tarragona, de apertura inminente. Y ahora, casi como una promesa cumplida, su regreso al sur. “Andalucía siempre ha estado ahí —confiesa—. Volver no es un plan, es una pulsión. Aquí está la raíz, la familia, y también esa energía que te empuja a crear.”

En La Pataleta, Mulero quiere desarrollar lo que él define como “una gastronomía viajera con acento andaluz”. Nada de artificios excesivos ni de platos encerrados en su propio ego. Su propuesta es una cocina informal pero cuidada, que respeta la tradición e introduce guiños de sus viajes. No quiere competir con el pescaíto frito ni con el espeto: quiere complementar la oferta gastronómica local con arroces melosos, magrets de pato, carrilladas con setas o ceviches andaluces.
Su filosofía se apoya en tres pilares: producto cercano, técnica clara y emoción auténtica. “Puedes hacer un gran plato con una sardina si entiendes lo que representa para la gente que la come —dice—. Lo importante no es la técnica, sino lo que cuentas con ella.”
Más allá de la carta, Mulero busca que su cocina hable del lugar. Quiere que cada plato tenga un hilo que lo conecte con Torrox: el aceite local, las frutas tropicales de la Axarquía, los pescados recién llegados del puerto de Caleta de Vélez. Habrá espacio para los vinos de la tierra, los panes artesanos y una propuesta de cócteles que evoquen el Mediterráneo.

Su proyecto no mira solo al turismo, sino también al vecino que cada viernes busca algo distinto sin salir de su pueblo. En su visión, el gastrobar es una excusa para recuperar la conversación, para que el visitante se siente a mirar el mar con un buen arroz delante y una copa fría en la mano.
TORROX PLAYA: EL LATIDO SUAVE DE LA AXARQUÍA
Al llegar a Torrox Playa, lo primero que sorprende es la luz. Es una claridad oblicua, casi líquida, que no ciega: envuelve. El paseo marítimo se extiende bordeando el Mediterráneo con una sucesión de bares, tiendas y murmullos que se mezclan con el aroma del mar. Aquí, entre Nerja y Torre del Mar, se alza uno de los rincones más amables de la Costa del Sol.

Torrox ha logrado algo que pocos pueblos costeros conservan: la sensación de cotidianeidad en plena zona turística. No hay estridencia ni saturación. En invierno, los jubilados extranjeros pasean con calma; en verano, las familias locales llenan la playa con toallas y risas. Es un lugar donde el tiempo parece decidir su ritmo según el oleaje.
El nuevo gastrobar de Mulero se integrará en ese tejido tranquilo, a tan solo quince metros del mar. Desde sus ventanales se podrán ver los acantilados lejanos y el inconfundible faro de Torrox, custodiando las ruinas romanas de Caviclum, antiguo asentamiento pesquero que da testimonio de la historia milenaria del lugar.
Torrox vive entre la huerta y el mar, y eso se nota también en su gastronomía: tomates de piel fina, aguacates, mangos y el pescado azul que da sentido a las brasas del espeto. La fusión entre tierra tropical y alma marinera convierte la zona en un pequeño paraíso para el paladar.

A ese paisaje humano y sensorial llega ahora La Pataleta, como una prolongación natural del espíritu torroxeño: hospitalidad, alegría y respeto por lo auténtico. El proyecto no solo revitaliza un espacio emblemático del paseo, sino que apuesta por mantener viva la economía local durante todo el año, un gesto que muchos vecinos aplauden.
En este rincón de Málaga donde el sol parece firmar cada tarde con un trazo naranja sobre el mar, el nuevo restaurante promete ser mucho más que un lugar para comer: será un símbolo de retorno y de arraigo, de la cocina como punto de unión entre la barca y la parrilla.
LA PATALETA
Av. De España, 7. Torrox. Costa. Malaga.
Tlf. 951 55 35 74

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