L´ESPURNA LLEIDA

La satisfacción de un buen trabajo.

L’Espurna (https://www.restaurantlespurna.com/) es hoy uno de esos restaurantes que explican una ciudad mejor que muchas guías: basta sentarse a la mesa para entender qué significa Lleida cuando se habla de producto, huerta y paisaje gastronómico. Aquí merece la pena agendar, reservar y curiosear antes de ir porque la experiencia merece la pena. Si a esto unimos su cercanía a la Estación del AVE y a la nueva estación de autobuses, la ecuación se soluciona. Calidad, disfrute y si se tercia, un rato de callejeo por la zona norte de la ciudad.

Al frente está Jesús Gimena Aragón, cocinero formado en la Escola d’Hoteleria Lleida, que completó su aprendizaje trabajando fines de semana y vacaciones en distintos locales de Lleida, Aragón y Francia, y que pasó por las cocinas de dos referencias como Nando Jubany (Can Jubany) y Albert Raurich (Dos Palillos). Ese bagaje técnico y cosmopolita convive en L’Espurna con una mirada radicalmente pegada a la tierra. Pero para entender como Jesús entiende su trabajo hay que verle en su huerto a las afueras de Lleida, moviendo la azada con soltura y sin problemas en mancharse las manos de tierra, con ese amor que sólo conocen los que saben lo importante que es saber de donde viene la materia prima.

El punto de inflexión en su manera de entender la cocina fue durante la pandemia. Obligado a parar, Jesús se acerca a la agricultura y se convierte durante meses en payés: planta patatas y calçots, recolecta verduras y fruta, descubre los ritmos de la tierra y el trabajo diario del campo. Esa experiencia no se queda en una anécdota biográfica para el reportaje, sino que acaba siendo el eje del relato culinario de L’Espurna: la temporada deja de ser un concepto para convertirse en calendario concreto, en madrugones, en conversaciones con productores, en manos manchadas de tierra. Aquel local de Lleida, del famoso Pepito se pintó, se arregló, se respetó y se demostró que hay una forma de hacer las cosas sin prisas, con el placer de hacer las cosas bien, porque el éxito llega… y se transmite en esos valores que se iniciaron con una cocina de juguete donde se pasaba horas y horas jugando cuando era un niño.

​Cada vez que se pasa por el arco de entrada, el cocinero decide que esa conexión con el campo debe seguir viva. Se hace con un pequeño huerto propio que alimenta parte de la despensa del restaurante, sin renunciar a una red de proveedores locales que complementan lo que él mismo no puede producir. Así, el menú se construye con una lógica muy clara: primero está el territorio, luego la temporada, después el producto concreto y, por último, la técnica. L’Espurna se define, con razón, como un restaurante de producto y temporada donde el paisaje de Lleida se traslada al plato de manera directa y honesta, sin artificios innecesarios.

En la cocina de Jesús Gimena late la tradición catalana y leridana, pero filtrada por una sensibilidad contemporánea. La brasa, los fondos, los jugos concentrados que vitalizan carnes y pescados evidencian un respeto profundo por el recetario clásico y por las formas de cocinar de siempre, mientras que las asociaciones de sabores y la construcción de los menús delatan a un cocinero con inquietud creativa. Sus platos suelen nacer de productos muy concretos —los caracoles, el cerdo, la fruta dulce de la zona, las verduras de la huerta— y se organizan casi como pequeños relatos que hablan del otoño o de la primavera, de la niebla o de la frescura de la montaña cercana.

El resultado es una cocina de mercado, de proximidad, con toques personales, enraizada en el territorio pero abierta a matices propios, lejos de cualquier manierismo. El recetario es reconocible, cercano para quien conoce la cocina catalana, pero gana profundidad gracias a esa mirada de autor que no pierde nunca de vista el origen del producto. Ese Bacalao con Garbanzos se queda en la memoria gustativa de cualquier cliente, con la misma intensidad que unos caracoles en salsa de asado o el canelón de masa de pollo de corral que es una delicia… ¿Te parece poco? Pues prueba ese meloso de ternera o las dos cocciones de perdiz con crema de calabaza. Posiblemente, la mejor inversión que se pueda hacer con un billete de 50 euros aunque hay otra versión de 30 Euros.

Si a esto unimos la oferta de vinos, el día puede ser perfecto. En sala, L’Espurna se concibe, con una oferta de vinos que mira primero a la DO Costers del Segre y a los elaboradores leridanos, y se abre después al resto de Cataluña, España y las principales regiones vitivinícolas internacionales.

Apunta y guarda, que merece la pena. Ubicado en la calle Salmerón, 10, en pleno Lleida, el restaurante abre de martes a sábado al mediodía (13:30–15:30) y las noches de viernes y sábado (21:00–22:00), reservando otras noches para grupos concertados. Es, más que un simple comedor, un lugar donde Jesús Gimena y su equipo proponen una experiencia gastronómica que resume su manera de entender el oficio: cocinar es explicar un territorio a través de sus productos, respetar la estacionalidad y tratar al comensal con la misma honestidad con la que se trabaja la tierra.

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