7 bocatas para 7 dias

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7 bocatas para 7 días


Sin manchar la cocina se vive mejor…

La Muñoza, bocata castizo con alma de bar

La Muñoza huele a barra de toda la vida pero piensa en clave de bocata moderno. Aquí el pan no es excusa: es el vehículo perfecto para meter dentro buen ibérico, guisos y, sobre todo, su famoso Muñozito, ese bocadillo de huevo frito que ya compite con el de calamares como icono de Madrid. El truco está en la yema cremosa que no chorrea, en el punto del huevo y en sumar extras como bacon o jamón ibérico cortado allí mismo, tirando de la selección de embutidos de la casa. Más allá del Muñozito, la barra funciona como refugio de antojos: pinchos, tablas de ibéricos, croquetas y platos que van del cocido madrileño a algún guiño viajero, todo con ese punto casero de “comer como en casa de tu abuela”, pero afinado. Es un bar para pedir caña, bocata y picoteo, mirar la barra llena y pensar que, en realidad, no hace falta mucho más.

Bocatas imprescindibles: Muñozito (huevo frito con toppings de bacon o jamón ibérico), bocata de ibéricos, bocata de cocido “reciclado” (según temporada).

Dirección: Calle Atocha 54, 28012 Madrid.

Petramora, bocadillos de despensa fina

En Petramora el bocata nace de la despensa: embutidos, carnes y lácteos que primero se venden al corte y luego se meten entre pan con bastante criterio. Sus bocadillos se han hecho un hueco rápido: pastrami de León jugoso, roastbeef fino, opciones vegetales trabajadas y un pepito de ternera con queso que resume muy bien la filosofía de la casa: buen producto, poco maquillaje y pan que aguanta el tipo. Aquí se viene tanto a comprar para casa como a salvar una comida rápida con algo mejor que un bocata cualquiera, sabiendo que detrás hay pequeña producción, producto de Labadía y recetas pensadas para funcionar “take away”. La barra es corta pero muy funcional: entras, escoges bocata, quizá un plato preparado o algún queso, y sales con la sensación de haber tirado el dinero en lo importante, que es el producto.

Bocatas imprescindibles: Pastrami de León, roast beef, bocata vegetal de temporada, pepito de ternera con queso.

Dirección: Calle Barquillo 40, 28004 Madrid (tienda-bocatería Petramora).

Apetito House, charcutería moderna entre panes

Apetito House es lo que pasa cuando alguien que echa de menos un bocadillo de verdad decide montar su propio templo del entrepan. Local alargado, estética de charcutería moderna, barra a la vista y un pan cristal de 33 centímetros que hornean cada día, crujiente por fuera y aireado por dentro, pensado para que aguante rellenos generosos sin convertirse en ladrillo. La carta la firma Vero Gómez, con bocatas que suenan a clásico pero vienen con giro: jamón ibérico y tomate de penjar en el Mediterráneo, albóndigas con parmesano y albahaca en el Clásico reinventado, cecina de León con crema de queso curado en El ahumado, o combinaciones más viajadas como París 1954, con jamón cocido, Comté y trufa. En barra, tablas de embutidos y quesos completan el plan para quien quiera alargar la caña, y el ambiente es de gente que viene a comer bocatas en serio, no a “matar el hambre”.

Bocatas imprescindibles: Mediterráneo (jamón ibérico y tomate de penjar), Clásico reinventado (albóndigas, parmesano y albahaca), El ahumado (cecina y crema de queso curado), París 1954 (jamón cocido, Comté y trufa), Dolce vita (mortadela y ricotta cítrica).

Dirección: Calle Fuencarral 134, esquina Calle Alburquerque, 28010 Madrid.

Camperos Malagueños, sabor del sur en pan

Camperos Malagueños trae a Madrid el bocata playero que muchos conocen de vacaciones: pan crujiente, interior tierno y rellenos a lo grande, con todo lo que hace falta para no echar nada de menos en el plato. Aquí el “súper completo” se ha convertido en bandera: un campero que lo lleva casi todo dentro y que funciona como comida entera en modo bocata, ideal para ir directamente del paseo al sofá. La barra tiene ese punto de freiduría sureña traída al centro: salsas, patatas, refrescos y cervezas para acompañar, y un ritmo constante de bocatas que salen de cocina como si estuvieras al lado del paseo marítimo. El ambiente es relajado, sin complicaciones, con una clientela que mezcla nostálgicos de Málaga y gente que simplemente quiere un bocadillo contundente que llegue a la mesa como debe: caliente, bien relleno y sin florituras.

Bocatas imprescindibles: Súper completo (campero “todo dentro”), camperos de pollo, lomo o atún con sus salsas clásicas y versión “malagueña” con mezcla de ingredientes.

Dirección: (Completar con el local de Camperos Malagueños en Madrid que quieras destacar; varias informaciones lo citan en rutas de bocatas pero el punto exacto varía según guía).

 

Pacto Raíz, bocata callejero con acento peruano

Pacto Raíz no es una bocatería al uso, pero su minutejo se ha colado en todas las listas de bocatas de Madrid. Cocina callejera de inspiración peruana, barra corta, sala acogedora y una carta que gira en torno a medias raciones, ceviches y guiños al recetario popular remezclado con técnica fina. El minutejo es un bocata templado de oreja de cerdo en pan de cristal, con la oreja cocida durante horas, prensada, cortada en láminas y pasada por la plancha hasta quedar crujiente por fuera y melosa por dentro: bocado adictivo que pide siempre “otro más”. En barra se ven pasar ceviches de carretilla, chicharrones reinterpretados, rilletes de sardina y platos donde mandan los ácidos suaves y los toques picantes controlados, todo pensado para compartir y repetir. Es sitio de servicio atento, de dejarse recomendar y de salir pensando que aquí hay muchas más visitas por delante.

Bocatas imprescindibles: Minutejo (bocata templado de oreja en pan de cristal) y otros bocados “entre pan” según temporada.

Dirección: Calle de Espartinas 5, 28001 Madrid.

Hermanos Vinagre, bocata castizo en casa de escabeches

Hermanos Vinagre nació como templo del aperitivo y se ha ido convirtiendo también en parada obligatoria para bocatas muy bien pensados. Su universo gira alrededor del escabeche, las conservas propias y las barras pequeñas llenas de vermús, chatos de vino y cañas bien tiradas. En medio de esa estampa tabernera aparecen clásicos como el bocata de calamares y, sobre todo, un pepito de ternera que ya se considera uno de los bocadillos serios de la ciudad: carne jugosa, pan bien elegido y el punto de grasa justo para que apetezca siempre. La barra es un festival de banderillas, gildas, ensaladillas, oreja laminada frita como chips y otros bocados que piden trago corto; el bocata aquí es casi la forma lógica de poner orden a tanta tentación en formato “plato único”.

Bocatas imprescindibles: Pepito de ternera, bocata de calamares, bocata de oreja (según local) y bocadillos calientes ligados a su recetario de aperitivo.

Dirección: Calle del Cardenal Cisneros 26, 28010 Madrid (sede de Chamberí; también tienen locales en Narváez y Gravina).

Pistola, bocadillo castizo versión gourmet

Pistola es el nuevo templo del bocadillo en Malasaña: ocho bocatas bien pensados, ticket medio alrededor de 25 euros y la sensación de que el bocata se puede tratar como un plato de restaurante sin perder el alma de barra. El pan lo firma El Horno de Babette, artesano, con la forma de pistola clásica y la miga justa para aguantar rellenos potentes. La carta se lo pasa bien: bocadillo de chipirones fritos con calamares encebollados, morcilla, alioli de ajo asado, lima y velo de papada ibérica ahumada; filete ruso de carne de Discarlux con pimiento de padrón, vinagreta de encurtidos y mezcla de quesos D.O.P Idiazabal y La Peral; pollo campero con piquillos a la brasa, rúcula, manzana verde y aliño de sésamo y naranja. En barra, vermuts, cócteles sencillos y unas aceitunas de cortesía que recuerdan que aquí se viene a lo de siempre, pero mejor hecho. Los precios de los bocatas se mueven entre 9 y 12 euros, con posibilidad de sumar patatas fritas, lo que lo deja en una franja muy razonable para el nivel de producto.

Bocatas imprescindibles: Bocata de chipirones fritos con morcilla y papada ibérica, bocata de filete ruso Discarluxcon quesos, bocata de pollo campero con piquillos y manzana, Verde de Pistola (versión más vegetal, citado en rutas de bocatas).

Dirección: Calle Dos de Mayo esquina Calle San Vicente Ferrer, 28004 Madrid.

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