2ª parte – Playa, un arroz y luego veremos

Restaurantes en pueblos de playa donde tomar un buen arroz

Y seguimos con nuevas recomendaciones después de la 1ª parte de restaurantes en pueblos de playa donde tomar un buen arroz.


6.- El Racó del Port — Les Cases d’Alcanar, Tarragona

Les Cases d’Alcanar es uno de esos pueblos donde todavía se nota el pulso del puerto. Situado en el extremo sur de Tarragona, vive entre el Mediterráneo y la influencia cercana del Delta del Ebro. El Racó del Port encaja en ese paisaje con una cocina marinera, mediterránea y muy pegada al producto.

Su nombre ya lo dice todo: es un rincón de puerto, un lugar donde el mar entra en la carta. Langostinos, pescados, mariscos y arroces forman parte de una propuesta pensada para comer con calma. Aquí el arroz se entiende desde la materia prima y desde la tradición de las casas de comida marineras. La cercanía al Delta aporta además un contexto especial, porque el arroz forma parte de la identidad de todo el territorio.

No es solo un plato, sino un puente entre los arrozales, la lonja y la mesa. Después de comer, merece la pena pasear por el puerto o acercarse a los paisajes naturales del Delta. El Racó del Port resume muy bien esa cocina sencilla, sabrosa y marinera del sur de Cataluña.


7.- Bocana de Palos — Cabo de Palos, Región de Murcia

Cabo de Palos es uno de los puertos con más personalidad de la costa murciana. Entre el Mediterráneo y el Mar Menor, este pueblo ha construido buena parte de su identidad alrededor de la pesca. Bocana de Palos se sitúa en pleno puerto y propone una cocina mediterránea con arroces y pescados frescos.

Su ubicación, frente al mar y cerca del ambiente marinero, ayuda a entender el sentido de la casa. Aquí el arroz se disfruta como plato de costa, ligado al producto local y a la tradición murciana. El caldero del Mar Menor aparece inevitablemente en el imaginario gastronómico de la zona.

También los arroces con marisco, pescado o bogavante forman parte de ese universo marinero. La cocina de Bocana de Palos busca ser reconocible, mediterránea y muy conectada con el entorno. Es una mesa perfecta para completar una vista al puerto, al faro y a las calas cercanas. En Cabo de Palos, comer arroz es una manera de saborear la historia de los pescadores y del litoral murciano.


8.- Bodega O Bocoi — Combarro, Pontevedra

Combarro es uno de los pueblos marineros más bonitos de Galicia. Sus hórreos junto al agua, sus cruceiros y sus calles de piedra crean una imagen inolvidable de las Rías Baixas. Bodega O Bocoi encaja en ese escenario con una cocina tradicional gallega, directa y muy vinculada al producto. La casa trabaja mariscos, pulpo, zamburiñas, navajas, chipirones y arroces con sabor atlántico. Aquí el arroz no se entiende como una receta mediterránea, sino como una cazuela gallega de fondo profundo.

Puede aparecer con pulpo, bogavante, marisco o productos de la ría. La clave está en respetar el producto y dejar que el sabor del Atlántico marque el plato. O Bocoi tiene además ese aire de bodega tradicional que invita a comer sin prisa. Después de la comida, el paseo por el frente marítimo de Combarro es imprescindible. Es una parada perfecta para descubrir que el arroz también sabe a Galicia, a ría y a piedra mojada.


9.- Restaurante El Barómetro — Luarca, Asturias

Pº del Muelle, 4/5, 33700 Luarca, Asturias. Tlf: 985 47 06 62.

Luarca es una de las villas marineras más bellas del Cantábrico. Entre colinas verdes, casas blancas y un puerto con mucho carácter, la localidad conserva una fuerte identidad pesquera. El Barómetro es un restaurante pequeño, tradicional y muy ligado al ambiente del muelle. Su cocina se mueve en el terreno de la casa de comidas asturiana: producto, guiso, pescado, marisco y recetas reconocibles. En este contexto, los arroces marineros y la paella de marisco encajan como platos de sabor cantábrico. Aquí el arroz se vuelve más intenso, más de puerto norteño, con fondos potentes y producto de lonja.

No busca parecerse a una paella levantina, sino hablar el idioma del Cantábrico. La cocina del Barómetro se entiende desde la sencillez, el trato cercano y la tradición. Después de comer, conviene pasear por el puerto, subir hacia el faro o acercarse al cementerio marinero. Luarca demuestra que el arroz también puede tener acento asturiano cuando se cocina junto al mar.


10.- Restaurante La Palmera — Agua Amarga, Almería

Agua Amarga es uno de los pueblos más agradables del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Tiene playa, casas blancas, luz limpia y ese aire almeriense que mezcla desierto, mar y calma. La Palmera ocupa un lugar privilegiado junto a la playa y propone una cocina muy conectada con el entorno. Su carta incluye pescados de la lonja de Carboneras, mariscos, entrantes andaluces y una sección dedicada a arroces y pastas.

Entre sus arroces aparecen el arroz a banda, el arroz negro, la paella de marisco y el arroz caldoso con bogavante. También mantiene recetas locales como los gurullos con calamares, un guiño muy almeriense. La cocina se entiende aquí desde la proximidad: producto del mar cercano, recetas de costa y ambiente de playa.

Es un lugar para comer sin perder de vista el Mediterráneo y dejar que la sobremesa se estire. Agua Amarga invita después a pasear por la orilla o a recorrer algunas calas del Cabo de Gata. La Palmera cierra la ruta con un arroz que sabe a Almería, a lonja, a sal y a verano.


La mejor forma de disfrutarlos es convertir cada comida en una pequeña escapada: llegar con tiempo, pasear por el puerto o la playa, reservar mesa y dejar que el arroz marque el ritmo del día. Porque un buen arroz no solo se come. También cuenta el lugar del que viene.

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