COMER EN EL VALLE DE ARAN
COMER EN EL VALLE DE ARAN:
Apunta para no tener que preguntar
En el Valle de Arán se viene a esquiar, sí, pero también a comer muy bien y a alargar el après‑ski hasta que las piernas se olvidan de las agujetas y sólo recuerdan el calor de un buen comedor de montaña. Entre pistas, remontes y fuera de pistas, los pueblos araneses esconden mesas muy serias detrás de fachadas de piedra, y la ruta que une Salardú, Baqueira, Arties, Garòs, Gessa o Bagerguepermite encadenar buenos descensos con mejor cuchara.
1.- Salardú – Fandango y el “flow” de montaña

En Salardú, a un paso de Baqueira, Fandango se ha convertido en el cuartel general de los que entienden que el día no termina cuando cierran los remontes. Instalado en un antiguo chalet con vistas de 360º sobre el pueblo, el valle y el Garona, el restaurante funciona como refugio contemporáneo: luz cálida, madera, cristal y una banda sonora que, en temporada, alterna DJs, música en directo y ese murmullo de copas y risas que define el buen après‑ski. La cocina mira a la montaña con descaro, combinando guisos, brasas y producto de temporada con un punto festivo muy reconocible en la carta.

Los arroces son uno de sus superpoderes: del arroz de chuletón con pimientos al de montaña con setas, pato y foie, pasando por un arroz rojo de carabineros que pone de acuerdo a las mesas que llegan en grupo después de todo un día en pista. En la parrilla mandan las gambas acariciadas por la brasa, las costillas de cordero de Lleida o platos con esturión y verduras que conectan con la producción local del valle. Aquí hay sitio para quien quiere unas croquetas rápidas, huevos rotos con atún y tobiko antes de volver al hotel, pero también para el que se sienta con calma a maridar caviar Nacarii del Garona, trufa y vinos serios mientras afuera nieva sin prisa.
Como pueblo, Salardú es un campamento base estupendo para atacar Baqueira Beret: está a pocos minutos en coche o bus de las pistas, tiene alquileres, bares, iglesia románica y ese ambiente de estación de esquí clásica donde se cruzan familias, freeriders y veteranos del valle. Salir de cenar de Fandango y regresar caminando por sus calles de piedra, con las botas crujendo sobre la nieve helada, es casi obligatorio para entender por qué tanta gente repite temporada tras temporada.
Dirección: Mòla de Salardú, s/n, 25598 Salardú, Lleida. Teléfono: 683 10 33 42
web: https://fandangobaqueira.com/
2.- Baqueira – La Sal Gorda, cocina seria en modo alpino

En Baqueira, donde la nieve manda el calendario y la vida gira alrededor de los accesos a la estación, La Sal Gorda funciona como el escondite para quienes buscan algo más que una pizza rápida de hotel. Las crónicas hablan de un “hidden gem” del valle, con una cocina de sabores vivos y un servicio cálido a cargo de Ignacio y Teresa, que han convertido el local en una especie de comedor de confianza al que apetece volver después de cada jornada de esquí. El ambiente es el de un restaurante de montaña contemporáneo: mesas muy medidas, decoración sin excesos y una carta cuidada que combina platos contundentes con guiños creativos.
Entre los clásicos que triunfan tras un día entero de pistas están los patés típicos de la Val d’Aran, los hojaldres rellenos y las carnes bien trabajadas, rematadas con postres caseros que se ganan con facilidad el último hueco que quedaba en el estómago. Todo aparece bien presentado pero sin perder el punto casero, esa sensación de que detrás hay cocina real pensada para gente que llega hambrienta y felizmente cansada. Para los aficionados al esquí, tener un sitio así en el mismo entorno de Baqueira significa reducir al mínimo la distancia entre quitarse las botas, sentarse, pedir una botella de vino y empezar a repasar mentalmente las mejores bajadas del día.

Baqueira como núcleo es, probablemente, el epicentro del esquí en el valle: remontes, escuelas, tiendas técnicas, hoteles de todos los niveles y una oferta de ocio nocturno que se estira lo justo para quien madruga al día siguiente. Comer en La Sal Gorda forma parte de ese plan perfecto donde la jornada arranca temprano en el telesilla y termina, sin cambiar de pueblo, en una mesa donde el calor viene de la cocina y de la conversación de la gente que también ha pasado el día flotando sobre nieve polvo.
Dirección: Carretera Baqueira, 5, 25599 Arties, Lleida. Teléfono: 973 64 45 31
web: https://www.gastroteca.cat/es/on-tastar/la-sal-gorda/
3.- Bagergue – Casa Peru y el pueblo de postal

Subiendo desde Vielha en dirección a las alturas, Bagergueaparece como uno de esos pueblos que parecen dibujados a mano: casas de piedra, flores en los balcones, tejados afilados y un silencio de montaña sólo roto por el sonido del río y las risas de los que vuelven de la nieve. En este entorno, Casa Peru se reivindica como refugio gastronómico con cocina aranesa, apostando por una carta donde mandan el producto local y el recetario del valle. El restaurante se presenta con una fachada cuidada y un interior acogedor, perfecto para sentarse sin mirar el reloj mientras fuera cae la tarde sobre las cumbres.

Entre sus especialidades se encuentra la crema aranesa, un postre tradicional del valle que aquí se ha convertido en uno de los grandes motivos para reservar mesa. La cocina juega con platos de cuchara, carnes y elaboraciones que calientan por dentro y por fuera, pensadas para quien llega con las piernas cargadas de metros de desnivel y la cabeza llena de curvas enlazadas en la nieve. El servicio se describe como impecable, cercano y atento al detalle, lo que convierte la experiencia en algo más próximo a comer en casa de unos amigos que en un restaurante al uso.
Bagergue, por su parte, es un pequeño tesoro para alternar esquí y paseos: desde aquí se puede enlazar con Baqueiray otras zonas del dominio, o simplemente dedicar una mañana a caminar por sus calles, visitar su iglesia y disfrutar de las vistas sobre el valle. Es el típico pueblo al que apetece subir una tarde de descanso de esquí, dejarse llevar por el paisaje nevado y rematar el paseo con una cena larga en Casa Peru, antes de bajar de vuelta con el coche convertido en una burbuja caliente donde se siguen rumiando curvas y giros.
Dirección: Carrer Sant Antoni;Ag. Bagergue, 4, 25598 Bagergue, Lleida. Teléfono: 973 64 54 37
web: casaperu.com
4.- Garòs – Eth Restilhè, sabor de establo antiguo

Garòs es uno de esos pueblos que parecen pensados para una postal invernal: pequeño, recogido, con casas de piedra arremolinadas alrededor de la iglesia y calles que en invierno se convierten en pasillos de nieve pisada. En ese escenario se esconde Eth Restilhè, un restaurante instalado en un antiguo establo reconvertido, pequeño y muy acogedor, donde el techo bajo, la madera y la piedra dan esa sensación de refugio auténtico que se busca tras un día de ventisca en altura.

La carta es deliberadamente corta, pero bien pensada: cuatro entrantes, cuatro principales y algunos postres, donde destacan la olla aranesa, el foie, la morcilla y un chuletón que se ha ganado su fama entre quienes repiten visita. Los comensales hablan de una cocina que roza la fine dining sin perder el alma de pueblo, de esos guisos y asados que reconcilian con el frío y piden pan para rebañar. La bodega está a la altura, con referencias bien elegidas para acompañar una cena que invita a tomarse el tiempo con calma mientras afuera el termómetro insiste en números rojos.

Garòs, por su situación entre Arties y Vielha, funciona como discreto punto de apoyo para los esquiadores: cerca de las pistas, pero lo bastante apartado como para ofrecer noches tranquilas y mañanas sin agobios. Alojarse o cenar aquí es apostar por un valle de ritmo más lento, donde la bajada del día se comenta en voz baja, al calor de la chimenea, y se planea la siguiente jornada con el mismo mimo con el que en Eth Restilhè se coloca cada plato en la mesa.

Plaça Carrèra, 2, 25539 Garòs, Lleida. Teléfono: 973 64 15 39.
Web: https://www.restilhe.com/restaurante-eth-restilhe

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