Días de frio cerca de El Retiro
Días de frio cerca de El Retiro
Madrid con frio es mucho Madrid. Un paseo por El Retiro sabiendo que luego vamos a tener un buen almuerzo nosanima a quedarnos en la ciudad, sin tener que aguantar las tonterías de quiero y no puedo del pueblo… Cada cosa a su momento.
1.- Poncio, tapas con puntito Michelin

En Poncio comes bien, pruebas cocina con aspiraciones de estrella y no sales temblando al ver la cuenta. Barra y mesas altas, ambiente de barrio bien arreglado y un servicio que te va guiando sin agobiar. Aquí el tapeo es fino pero cercano: croquetas serias, guisos que saben a fondo de cazuela y algún mar y montaña juguetón para salir de lo de siempre. La carta es corta, se mueve con la temporada y las raciones están pensadas para compartir sin volverse loco con los vinos, donde también hay opciones sensatas.

Es el típico sitio al que vuelves porque se come rico, pagas lo que toca y sales con la sensación de haber acertado. Perfecto para picar después de un paseo por el Retiro o para cenar con amigos que disfrutan comiendo más que enseñando el plato. Su menú de 60 euros es muy recomendable para no andar con tonterías. Willy siempre sorprende…
Dirección: Plaza del Niño Jesús 3, 28009 Madrid.
2.- García de la Navarra, barra y bodega

Aquí mandan dos cosas: el producto y la bodega. Por eso es uno de los mejores sitios de Madrid. Es de esos sitios donde te sientas, miras las pizarras y entiendes por qué todos hablan de sus verduras, sus escabeches y sus platos de cuchara de temporada. No hay truco: buen género, técnica clásica y respeto por la temporada, tanto en la cocina como en lo que se bebe. La carta de vinos es casi una enciclopedia, con referencias para dejarse llevar y también botellas a precios razonables si se elige con cabeza.

Las raciones son honestas, de esas que llenan sin sobrar ni quedarse cortas, y los segundos de pescado y carne se defienden con nota. Es un restaurante para comer serio, de conversación larga y sin prisa, pero con ticket ajustado si te controlas con las botellas y no te vienes demasiado arriba. Maravillosa experiencia.
Dirección: Calle Montalbán 3, 28014 Madrid.
3.- Salino, cocina viajera con raíces

Salino se mueve entre lo castizo y lo viajero: una base de cocina mediterránea y española con guiños de fuera que le dan chispa. Es de esos sitios donde puedes empezar con un plato muy reconocible y seguir con algo que te saque de la zona de confort, siempre con sabor y sin estridencias. El local es cómodo, con una decoración agradable y un ambiente animado pero no ruidoso, ideal tanto para cena en pareja como para grupo pequeño.

Las raciones están pensadas para compartir, así que lo mejor es dejarse aconsejar y montar una mesa variada. La relación calidad‑precio es razonable para la zona y el nivel de cocina, y se agradece salir con la sensación de haber probado cosas distintas sin pagar una fiesta.
Dirección: Calle Menorca 4, 28009 Madrid.
4.- Deessa, lujo del Ritz sin perder el norte

Deessa es el restaurante gastronómico del MandarinOriental Ritz, con la cocina de alto nivel que se espera de un gran hotel y el sello de autor en los platos. Aquí el plan es menú degustación en un entorno clásico, con mantelería, vajilla bonita y un servicio afinado que cuida cada detalle. Los platos están pensados para lucirse, sí, pero sobre todo para que recuerdes los sabores: fondos trabajados, producto top y una secuencia que va de menos a más sin pesadez.

¿Vale la pena los 255 euros de unos de los menús DaCosta? Pues eso es opción del cliente. No es barato, porque juega en la liga de la alta cocina de hotel, pero si vas a mediodía, controlas los vinos y eliges bien la ocasión, la experiencia compensa el desembolso. Es un sitio perfecto para darse un homenaje especial, celebrar algo importante o simplemente regalarse una comida distinta a dos pasos del Retiro.
Dirección: Plaza de la Lealtad 5 (Hotel Mandarin Oriental Ritz), 28014 Madrid.
5.- Brisket, humo y carne sin complicaciones

Brisket es la parada para cuando el cuerpo te pide carne ahumada, raciones generosas y cero formalidades. Aquí mandan los bajos y lentos: brisket jugoso, costillas que se despegan solas del hueso, pulled pork y alguna que otra propuesta más ligera para compartir. El ambiente es relajado, con mesas pensadas para grupos y un servicio rápido, acostumbrado a que la gente venga con hambre.

Los precios son razonables para la cantidad y el tipo de producto, y es fácil salir bien comido sin que la cuenta se dispare. Ideal para una comida canalla entre amigos, después de paseo por el parque, cuando apetece más humo y salsa que mantel de hilo.
Dirección: Calle Moreto 7, 28014 Madrid.
6.- La Castela, barra clásica que nunca falla

La Castela es de esas barras clásicas donde siempre hay ambiente y se come francamente bien. Picaresca de toda la vida con toques más actuales: buenas raciones de marisco cocido, pescados a la plancha, ensaladilla, tortillas jugosas y medias raciones para probar de todo. La zona de barra suele estar a rebosar, con taburetes muy cotizados y camareros que no paran, pero que tienen el ojo puesto en cada cliente. Si prefieres algo más tranquilo, el comedor es la opción para sentarte y organizar una comida algo más larga.

Los precios son los de una casa que trabaja buen producto, pero siguen siendo lógicos para lo que se come y el entorno. Es un valor seguro para tomar un par de cosas rápidas o montar un homenaje más serio sin que se vaya completamente de madre.
Dirección: Calle Doctor Castelo 22, 28009 Madrid.
7.- Taberna Laredo, barra mítica en Ibiza

Laredo es una institución en la zona de Ibiza: barra siempre llena, comedor cómodo y una cocina de mercado que no falla. Aquí se viene tanto a tomar un par de raciones y una copa en la barra como a sentarse a comer en serio, con calma. El producto se cuida mucho: buenos pescados, mariscos de temporada, entrantes con fondo y arroces que enganchan. Ensaladas, quesos, albóndigas o lomo…. Todo está bueno… sin tonterías.

La carta de vinos tiene mucha chicha, con referencias para todos los gustos, pero también con opciones sensatas si quieres controlar el presupuesto. Es de esos sitios donde puedes gastar más si te vienes arriba, pero también comer muy bien compartiendo platos y sin sensación de atraco. Mejor reservar o ir pronto si quieres barra, porque el local se llena fácil y con razón.
Dirección: Calle Doctor Castelo 30, 28009 Madrid.
8.- Hotaru, japo serio pero accesible

Hotaru apunta a japonés serio, con buen producto y elaboraciones cuidadas, pero sin disfrazarlo de templo intocable. La barra de sushi y los nigiri marcan el tono, con cortes limpios y arroz trabajado, pero hay también platos calientes y opciones menos puristas para quien no quiera hacer un menú solo de pescado crudo. El ambiente es sobrio, con luz agradable y un servicio que explica las piezas sin ponerse intenso.

El ticket medio depende mucho de cómo ataques la carta, pero se puede comer bien sin llegar a los precios de los grandes japoneses de la ciudad. Es una buena idea para una noche distinta cerca del Retiro, cuando apetece cambiar la tapa por un buen sushi sin llevarse un susto al final.
Dirección: Calle de Alcalá 99, 28009 Madrid.

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