CURVAS, VIÑEDOS Y PUEBLOS CON HISTORIA
CURVAS, VIÑEDOS Y PUEBLOS CON HISTORIA:
La Rioja más auténtica sobre dos ruedas
Hay territorios que se comprenden mejor sobre dos ruedas. La Rioja es uno de ellos. Más allá de su reconocida cultura del vino, la región despliega un mosaico de sierras, valles, carreteras secundarias bien asfaltadas y pueblos con identidad propia que convierten cada jornada de conducción en una experiencia sensorial completa.

Esta propuesta circular de 165 kilómetros, con salida y llegada en el Complejo Rural Villa Liquidámbar, en Torrecilla en Cameros, en colaboración con Ruralka, está concebida para el viajero motero que busca algo más que kilómetros: quiere ritmo en las curvas, buen firme, paisajes cambiantes, gastronomía honesta y alojamientos donde la moto descansa segura mientras él disfruta del destino.
Un itinerario equilibrado entre conducción de montaña y suaves ondulaciones entre viñedos, que responde a las necesidades reales del motorista: trazados fluidos, tráfico contenido fuera de temporada alta, estaciones de servicio estratégicamente situadas y paradas con carácter.
Montaña abierta y curvas enlazadas
La ruta arranca en Torrecilla en Cameros, enclave serrano perfecto para despertar motores con calma. El Complejo Rural Villa Liquidámbar ofrece la logística ideal para el viajero en moto: aparcamiento cómodo, entorno natural, silencio y la posibilidad de planificar la jornada sin prisas.

Se toma la N-111 en dirección a Villoslada de Cameros. Este primer tramo es, para muchos, uno de los grandes atractivos de la jornada. La carretera presenta un asfalto generalmente en buen estado, curvas amplias y bien enlazadas y una anchura que permite trazar con confianza. No es una vía técnica en exceso, sino fluida y panorámica, ideal para entrar en ritmo.
Las vistas hacia la Sierra de Cebollera acompañan cada giro. El paisaje es verde, abierto, con largas visuales que permiten anticipar el trazado. Para el motorista, esto se traduce en seguridad y disfrute: curvas que invitan a inclinar con suavidad y rectas breves que oxigenan la conducción.

En Villoslada de Cameros, puerta natural del Parque Natural de la Sierra de Cebollera, la parada resulta casi obligada. Arquitectura serrana, aire limpio y sensación de aislamiento elegante. Es el momento perfecto para un café corto, revisar presión de neumáticos y continuar hacia tramos más técnicos.
De Villoslada a Los Viniegra
A partir de aquí la ruta gana carácter montañoso. La carretera se estrecha ligeramente y el trazado se vuelve más sinuoso. Aparecen curvas más cerradas, cambios de rasante y zonas boscosas que exigen atención constante. Para el motorista experimentado, este es uno de los tramos más estimulantes del recorrido. No se trata de velocidad, sino de precisión. La lectura del asfalto, la trazada limpia y el juego suave con el acelerador marcan la diferencia. Es un trayecto ideal para motos trail, sport-touring o nakedcon buena respuesta en bajos y medios.

Viniegra de Arriba mantiene intacta la esencia de alta montaña. Casas de piedra, silencio y una atmósfera que invita a apagar el motor unos minutos y escuchar únicamente el viento. Aquí el viaje deja de ser desplazamiento y se convierte en experiencia. El descenso hacia Viniegra de Abajo combina curvas entretenidas con vistas abiertas al valle. Es un tramo agradecido: técnicopero no agresivo, perfecto para mantener ritmo constante.

El pueblo, incluido en la red de los más bonitos de España, presenta una armonía arquitectónica que sorprende. Calles empedradas, balcones floridos y fachadas de piedra perfectamente conservadas. Para el viajero motero que entiende el viaje como una suma de placeres, aquí espera una parada estratégica: Casa de Comidas Irene. Cocina riojana tradicional, producto local y recetas con identidad. Platos de cuchara, carnes de sierra y postres caseros que reconfortan tras los primeros kilómetros de montaña.
Curvas con carácter y tradición viva

La carretera que conecta las Viniegras con Anguiano es uno de los tramos más entretenidos del recorrido. Curvas encadenadas, cambios de paisaje y una sensación constante de dinamismo. Aquí el motorista disfruta de un equilibrio perfecto entre técnica y fluidez. El firme suele encontrarse en condiciones adecuadas, aunque conviene extremar precaución tras episodios de lluvia o en otoño, cuando pueden aparecer hojas en la calzada.

Anguiano es conocido por su tradicional Danza de los Zancos y por su emblemático caparrón. El puente, las casas colgadas sobre el río y el entorno natural ofrecen un escenario fotográfico de primer nivel. Es uno de esos lugares donde la moto aparcada se convierte casi en parte del paisaje.
Transición al paisaje del vino
A medida que la ruta avanza hacia San Asensio, el paisaje cambia de forma evidente. La montaña da paso a terrenos más suaves y ondulados. Aparecen los viñedos ordenados, las lomas abiertas y un horizonte más amplio. La conducción se vuelve más relajada. Carreteras secundarias con curvas amplias, menos exigentes técnicamente, ideales para disfrutar del entorno sin tensión. Es el tramo perfecto para quien viaja en pareja o con equipaje.

En San Asensio, corazón vitivinícola, resulta muy recomendable la visita a Bodegas Lecea. Sus calados subterráneos excavados en la roca permiten comprender la tradición vinícola riojana desde dentro. Para el motorista, esta parada combina cultura y descanso, aunque siempre con responsabilidad si se continúa conduciendo.
La llegada a Navarrete transcurre entre viñas y carreteras de trazado amable. Es un tramo que invita a rodar con serenidad, disfrutando del paisaje agrícola que ha definido la identidad riojana durante siglos. Navarrete conserva una importante tradición alfarera. Sus talleres y tiendas permiten descubrir una artesanía que se mantiene viva. Para el viajero en moto, es una parada cómoda: calles accesibles y ambiente tranquilo. Una pieza de Antonio Naharro es el mejor botín para decorar una casa y recordar esta ruta.
Nalda y el regreso a la sierra

Desde Navarrete se alcanza Nalda, considerada puerta de entrada a Los Cameros. Aquí merece la pena acercarse al Castillo de Nalda, cuyos restos dominan el valle y ofrecen una panorámica privilegiada del entorno. El regreso hacia Torrecilla en Cameros recupera el carácter serrano. Curvas dinámicas, sensación de ascenso progresivo y ese último tramo que todo motorista disfruta especialmente cuando sabe que la jornada ha sido completa. La llegada al Complejo Rural Villa Liquidámbar marca el cierre perfecto. Moto estacionada, casco fuera, conversación relajada sobre las mejores curvas del día y la certeza de haber descubierto una Rioja distinta: más íntima, más técnica, más auténtica.
Itinerario completo:
Complejo Rural Villa Liquidámbar (Torrecilla en Cameros) – Villoslada de Cameros – Viniegra de Arriba – Viniegra de Abajo – Anguiano – San Asensio – Navarrete – Nalda – Torrecilla en Cameros
Distancia total: 165 km
Tiempo estimado en ruta: 5 horas (sin contar paradas)
Tipo de carretera: Nacional y secundarias de montaña y viñedo
Época recomendada: Todo el año (primavera y otoño especialmente atractivas)

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