Bollinger: Tradición y diferencia

En Champagne, la firma Bollinger lleva más de doscientos años haciendo lo mismo: "champagne". Es una de las más prestigiosas Maisons de la región de Aÿ y una de las últimas que se mantiene independiente desde su fundación en 1829.

                                      

Trabajan desde dos creencias que permanecen inalterables desde los inicios, la tradición, el respeto a ella, y una firme voluntad de continuar marcando la diferencia respecto a los grandes manufacturadores. Mantener una calidad a prueba de toda sospecha. Con un estilo poderoso, sofisticado y complejo. Estas cualidades han llevado a la Maison a ser elegida por la Casa Real Británica y galardonada en 1884 con el Real Sello de Garantía, que designa al proveedor oficial de la Corte.

                                                               

Bollinger es la última bodega de Champagne que cuenta con su propio tonelero; otra cualidad que diferencia a Bollinger del resto. Es una tradición que mantiene desde siempre en su búsqueda de la perfección y que determina la calidad y virtuosidad de sus vinos. La primera fermentación se realiza de acuerdo con la antigua usanza, en barricas de roble -"pièces"- del tamaño tradicional de 205 litros (muchas de ellas incluso proceden de árboles propios). Esto forma parte de la sabiduría que se transmite a través de las generaciones y que certifica el sabor único de Bollinger.

                                       

Esta dinastía comenzó con el Almirante Conde de Villermont, un importante propietario vitícola en los dominios de Aÿ y Cuis al que sucedió, fundando la empresa, Jacques Bollinger, yerno del anterior y fundador de la firma en 1829, la cual dirigió hasta su muerte.

Su hijo, Georges, se hizo con las riendas del próspero negocio familiar hasta 1918, momento en que el nieto, Jacques, tomó el relevo. Fue en 1941, con la segunda guerra mundial en marcha, cuando la esposa de este último ‑Elisabeth Law de Lauriston‑Boubers, que este era su nombre de soltera‑ sustituyó a su fallecido marido en la dirección de la empresa. Madame Bollinger fue una mujer de temperamento; una mujer implacable. Cuando la casa fue tomada por los alemanes, ella los llevó tiesos como un palo. Les obligó a seguir a rajatabla sus órdenes, reservándoles a ellos la mitad, solo la mitad de la vivienda. Esto, contado según las palabras de la misma Marie‑Helène Bizot, sobrina de Lily Bollinger, quien fue la cabeza de la casa Bollinger Champagne, durante la quinta generación en dirigir el negocio familiar.

 

                                     

Madame Jacques ‑o "Tía Lily", como muchos la conocían‑ tuvo la entereza de lidiar los trances más difíciles: la guerra, la posguerra, la promoción internacional, la promoción de un nuevo viñedo de la familia... Incluso de dejar bien atada su sucesión. No teniendo hijos, se rodeó de sus sobrinos Claude dºHautefeuille, Yves Moret de Rocheprise y Christian Bizot, quienes continuaron su legado. Su imponente personalidad modernizó la bodega y aumentó la excelencia. Su gran personalidad le permitió dejar frases para la historia sobre el champagne como: "Lo bebo cuando estoy feliz y cuando estoy triste. A veces lo bebo cuando estoy sola, cuando estoy acompañada lo considero obligatorio".

                                     

Hoy en día, con 163 hectáreas, Bollinger explota más del 60% del viñedo que necesita, una situación absolutamente excepcional en champaña, lo que garantiza la perpetuidad cualitativa del estilo. La mayoría de estas viñas cumplen unos requisitos de calidad por encima de lo normal.

 

                                              

 

Desde que comenzó la historia de la Maison en 1829, la Pinot Noir constituye uno de los cinco pilares del estilo de Bollinger y es la variedad con la que la se identifica a la marca mundialmente. Por eso, este 2020, Bollinger presenta la primera edición de un Blanc de Noirs elaborado exclusivamente con su uva insignia, la Pinot Noir. Con esta cuvée, la primera permanente desde 2008, Bollinger rinde homenaje a la variedad a la que debe parte de su prestigio, explorando sus distintas expresiones y facetas, según sus añadas y orígenes.

                                                  

Cada edición será distinta a la anterior, pero manteniendo siempre la esencia de esta cuveé, que no es otra que revelar al consumidor las infinitas posibilidades de esta uva y el dominio y la maestría que posee la Maison en su elaboración.

                                             

El sabor y el carácter son dos de los atributos que definen a Bollinger P.N., fruto de la experiencia y el mimo con el que la Maison trata a cada una de las botellas. En su primera edición, el vino mayoritario del assemblage proviene del Grand Cru de Verzenay, aunque también hay vinos de otros municipios muy prestigiosos como Aÿ, Bouzy y Tauxiéres. La gran proporción del primero- Verzenay- aporta la profundidad, elegancia y gusto salino que hacen especial a este champagne y definen su carácter, de ahí las letras VZ que aparecen en la etiqueta.

                                                   

El vino de la añada 2015 constituye la base del assemblage de esta edición VZ15, la primera interpretación de esta nueva colección a la que le sucederán otras expresiones con las que Bollinger seguirá explorando distintos terroirs. «Esta cuvée forma parte esencial del ADN de la Maison. Su riqueza y particularidad nos ayuda a mantener la misma visión bajo la que nace la marca en 1829: ser pioneros del buen gusto», declara Charles-Armand de Belenet, Director General de Bollinger.

 

La nueva cuvée Bollinger P.N. supone otro hito en la historia de la Maison ya que es la última incorporación a la colección permanente desde que en 2008 se uniera Bollinger Rosé.

 

Notas de Cata de Bollinger P.N.: Elegancia y vivacidad

Presenta un delicado color amarillo pajizo con sutiles reflejos dorados. En nariz, sorprende su complejidad por la mezcla de notas de fruta roja, frutas de hueso e higos secos que evolucionan hacia aromas tostados, especiados y de pastelería, con aromas de flor de saúco y pera. Una agradable sinfonía que culmina con una deliciosa vivacidad en boca y una gran riqueza aromática con un final fresco y alegre que recuerda al yuzu.

                                                

Todo ello convierte a Bollinger P.N. en un compañero gastronómico perfecto para platos refinados y de gran calidad. Su riqueza y textura se ven potenciadas con una tartaleta de tomate, un risotto de lentejas rosadas de Champagne, unas mollejas de ternera con castañas o unos quesos de pasta blanda.

 

En definitiva, Bollinger P.N. es un vino con el que disfrutarán los aficionados que buscan distintas expresiones de la Pinot Noir.

Sin dejar de reinventarse año tras año, Bollinger contribuye a perpetuar este legado y afianzar su legendario estilo con joyas enológicas tan especiales como esta.

 

                                            

 

En España, Champagne Bollinger se distribuye en exclusiva a través de Grupo Varma.

PVP recomendado: 89€