Rioja El Pacto

Hay  un punto de emoción cuando se  abre una botella de El Pacto. Para los que todavía creemos en la palabra y no nos fiamos de esos largos contratos  que nadie acaba de leer es casi una obligación el abrir esta botella con alguien cercano.  Estamos ante un  Rioja moderno. Es un tempranillo de siempre pero cargado de buenas intenciones. Aromático,  valiente,  poderoso en nariz y fácil de tomar una segunda copa. Por eso gusta.

Dicen que es un pacto entre la naturaleza y el productor. Así tiene que saber el aguantar los duros inviernos de la Sierra de la Sonsierra,  los duros veranos junto al Ebro,  para valorar  los aromas que se guardan en esta botella.

Bueno, pues a disfrutar. Siempre es bueno saber que ha pasado 14 meses en barrica, que tiene un grado del 14 % y que  su  color  nos provoca las ganas de  pasar por una  joyería  sin que sea San Valentín.  Los aficionados a los  vinos que se cargan de emociones,  que  recuerdan las tardes de cesta recogiendo frutos del bosque,  o las noches de frio con chimenea y chocolate caliente entre las manos… Pues ese es el vino para comprar.