Palacios Urbanos

¿Harto de pueblos olvidados? ¿Cansado de molinos ruidosos con  poco glamour? Se acabó! El turismo de fin de semana también quiere lujo de verdad. El placer de  disfrutar de una gran casa. Sentir el estilo de una aristocracia que abre sus casas, convertidas en hoteles y con un gran concepto de disfrute y hedonismo.

 

Quedan pocos nobles españoles que puedan presumir de vivir en un palacio. Sin embargo, quien lo desee puede vivir como uno de ellos ya que muchos de sus antiguos palacios se han reconvertido en hoteles exclusivos que miman a sus huéspedes con detalles exquisitos y le envuelven en una atmósfera de auténtico lujo. Los hoteles -palacio abundan cada vez más por toda la geografía española. Como ejemplo, proponemos cinco ideas, a cada cual más atractiva.

Comenzamos en la provincia de Sevilla, donde muchos nobles de los siglos XVI y XVII se construyeron fabulosos palacios gracias al oro y la plata que llegaban desde América a ese puerto del mundo que era entonces la ciudad bética. En la ciudad de Osuna, el Hotel Palacio Marqués de la Gomera, Tlf: 954 812 632, nos invita a revivir el ambiente de lujo de aquellos nobles sevillanos.

Sólo la llegada impresiona al cliente. Este hotel abierto en marzo de 2001, fue en otros tiempos una casa solariega con molino y caballerizas, de la que hay referencias escritas del S. XV. Perteneció durante siglos a los Marqueses de Casa Tamayo, que desde 1817 tuvieron también el título de Marqueses de la Gomera. Durante la guerra civil española  los marqueses se marcharon de la ciudad de Osuna y el edificio permaneció sin rehabilitar, hasta que por fin ha sido reformado, primero como restaurante y finalmente como hotel de tan sólo veinte habitaciones, pero eso si: todas diferentes, con su propia personalidad y detalles y siete de ellas con su propio hidromasaje / jacuzzi. Con una impresionante fachada, máximo exponente del barroco civil andaluz, este hotel-palacio destaca en el centro urbano y se impone con fuerza en el conjunto monumental de la ciudad de Osuna.

Si nos gusta la sierra, pues a Jaen. En Úbeda, en el casco histórico, en la plaza renacentista Vázquez de Molina, encontrarás el Parador

Palacio renacentista del siglo XVI. La arquitectura del lugar te recordará a una ciudad italiana del Renacimiento, pero con el folclore, la artesanía milenaria, la gastronomía y la alegría de Andalucía. La Fachada del hotel esconde un bellísimo patio interior, y algunas de las habitaciones te permitirán contemplar una espectacular panorámica de la plaza.

Solo un pequeño paseo separa el Parador de algunos de los edificios más bellos de Úbeda, como la sacra Capilla del Salvador, el palacio del Marqués de Mancera y el palacio Vázquez Molina, actual Ayuntamiento.

La riqueza patrimonial de la ciudad se refleja en las murallas, los palacios, las iglesias y los conventos. Inicia una pequeña ruta por la Redonda de Miradores, desde donde Úbeda balconea sobre un mar de olivos; sigue por sus calles serpenteantes, viendo anticuarios, museos, barrios como el de San Millán, la pintoresca calle Valencia donde todavía se pueden ver los artesanos ceramistas trabajando en las tiendas…

Seguimos nuestro viaje y sin salir de Andalucía podemos visitar otro de los mejores hoteles-palacio del país: el Hotel Duques de Medinaceli, en la entrada al mismo casco histórico de El Puerto de Santa María . Realmente impresiona la belleza de su portada, que realza los valores culturales e históricos de esta población gaditana.

Dicen las crónicas que El Puerto estuvo vinculado con la Casa Real Ducal de Medinaceli durante más de cuatrocientos años, desde 1310 hasta 1729. Don Luis de la Cerda, I Duque de Medinaceli y I Conde del Gran Puerto de Santa María, fue una pieza clave para que Cristóbal Colón pudiera hablar con los Reyes Católicos. El noble utilizó sus influencias para que el navegante expusiera a los monarcas sus proyectos y poder partir con las carabelas en busca del Nuevo Mundo.

Situado en la bella plaza de los Jazmines, este hotel sorprende al huésped por su singular arquitectura, que se manifiesta en la exuberancia de balcones, terrazas y miradores, completándose con una decoración exquisita de estilo isabelino. Lo exquisito se extiende al servicio y al trato y buen gusto que impregnan todo desde el primer momento en el que uno traspasa el hotel.

El jardín del hotel es un verdadero tesoro botánico, con más de 5.000 metros cuadrados, que están repartidos en dos niveles. Al amparo de sus fuentes se han aclimatado especies traídas de las Indias; y es que en este lugar, que fue puerta de las Américas, encontramos árboles centenarios, araucarias, palmeras, cactus y nogales.

Damos un salto, cruzamos el Mediterráneo y nos encontramos en Mallorca. Aquí no todo son grandes hoteles turísticos llenos de extranjeros ruidosos. Hay rincones exquisitos por toda la isla y por supuesto, también en la bellísima ciudad de Palma. El Hotel Palacio Ca Sa Galesa es uno de los mejores ejemplos.

Situado en el corazón del barrio gótico de Palma de Mallorca, es todo un lujo para celebrar un fin de semana romántico, o disfrutar de una escapada palaciega. Se trata de un palacio del siglo XVI de 3.000 metros cuadrados, con sólo doce habitaciones y amplias zonas de estar que son un auténtico museo: biblioteca con chimenea, bar decorado con muebles de los siglos XVII y XIX, donde cada uno puede servirse sus bebidas favoritas y otras elegantes salas en las que descansar, leer, comer, tomar una copa o tomar el té.