EL ARTE DE LA TONELERÍA

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EL ARTE DE LA TONELERÍA:

Los perfumistas de la madera


La tonelería es uno de los oficios silenciosos que sostienen el prestigio de los grandes vinos y destilados del mundo, y España conserva aún casas artesanas que tratan la madera con la misma devoción con la que una bodega cuida sus vinos. El arte de la tonelería. La tonelería moderna combina cálculo enológico y fuego ancestral: cada barrica es un pequeño laboratorio donde el roble, tostado a diferentes intensidades, define perfil aromático, textura y longevidad del vino o del destilado. Se trabaja sobre todo con robles de bosques sostenibles de Europa y América, seleccionados por densidad, grano y contenido en taninos y compuestos aromáticos, que luego serán liberados lentamente durante la crianza.

El dominio del fuego es el corazón del oficio: las duelas se humedecen, se calientan, se doblan sin quebrarse y se “tuestan” por dentro para activar vainillinas, especias dulces, notas de cacao o ahumados más intensos, según el estilo buscado. La precisión del tonelero permite ofrecer a una bodega distintas curvas de tostado y volúmenes, ajustando la barrica al tipo de vino –blancos delicados, tintos de guarda– o a destilados que buscan un sello propio, desde whiskies hasta brandis o rones.

Por eso, la importancia de la barrica es capital: en destilados se estima que una gran parte del carácter final se decide dentro de la madera, mientras que en vinos el roble aporta estructura, microoxigenación y complejidad aromática, siempre que se use con criterio. El tonelero actúa, así, como socio silencioso de enólogos y maestros destiladores, interpretando sus demandas y traduciendo en curvas de tostado, ensamblajes de robles y tiempos de secado lo que luego el consumidor percibirá como elegancia o profundidad en la copa.

Casknolia (Montilla): fuego andaluz de récord

En Montilla, corazón de una de las grandes zonas vitivinícolas andaluzas, Casknolia se ha convertido en un símbolo de la nueva tonelería española que compite al máximo nivel internacional. Gracias a su calidad,  esta casa ha logrado situarse en el circuito global de las destilerías premium y ha sido reconocida como “Mejor Tonelería del Mundo” en los World Whiskies Awards, distinción que ha repetido como “Cooperage of the Year”.

El nombre propio detrás de este éxito es el de Rafael Cabello, maestro tonelero que ha conseguido que una empresa de Montilla sea nominada como icono mundial del sector, con presencia en más de 30 países y barricas trabajando en grandes casas de whisky. La firma también ha sido distinguida con el Premio a la Artesanía de Andalucía en la categoría de Innovación, un reconocimiento que subraya su capacidad para integrar tradición manual y tecnología en el control de secado, trazabilidad de la madera y diseño de tostados específicos.

En Casknolia, el relato comienza en los bosques: seleccionan robles americanos y europeos, certificados y gestionados de forma sostenible, que se cortan, se estacionan al aire libre y se dejan madurar para reducir taninos verdes y ganar estabilidad aromática. El patio de duelas se convierte en una primera sala de crianza en la que la lluvia, el sol y el viento empiezan a escribir, con meses de paciencia, el futuro perfil de whisky o brandy que reposará en esas maderas.

Dentro de la tonelería, el fuego toma el mando: los operarios levantan la estructura de la barrica, sujetan las duelas con aros provisionales y aplican calor directo controlado para que la madera se vuelva flexible y acepte la curvatura deseada, sin perder resistencia. En esa fase se decide el grado de tostado interior, que en Casknoliaajustan como un sastre: tostados suaves para resaltar vainilla y coco, medios para buscar equilibrio entre fruta y especia, o intensos, que apuntan a notas de café, caramelo oscuro y ahumados elegantes.

El trabajo de la casa montillana es apreciado por destilerías que buscan un sello específico: barricas nuevas o reutilizadas, procesos de “retoasting” para dar una segunda vida a toneles que han contenido vinos generosos, e incluso formatos especiales según las necesidades del cliente. Esa capacidad de personalización, unida a la constancia artesanal y a un discurso muy cuidado en torno a la calidad de la madera, explica que Casknolia se haya convertido en embajadora internacional del saber hacer tonelero andaluz.

Tonelería Gangutia (Cenicero): siglo y medio de memoria

En Cenicero, La Rioja, Tonelería Gangutia resume más de 150 años de oficio y una relación casi sentimental con las bodegas de la zona. Fundada en 1870, es una de las tonelerías artesanales más antiguas de España y ha crecido en paralelo al desarrollo del Rioja moderno, acompañando a generaciones de viticultores y enólogos que han confiado sus crianzas al roble trabajado en este pequeño taller riojano.

Gangutia ha mantenido la esencia del golpe de martillo y el olor a roble húmedo, incluso cuando la industria ha tendido a automatizar procesos: aquí el tiempo sigue siendo una herramienta de trabajo, igual que el oído que reconoce el ajuste perfecto de un fondo o el crujido que avisa de una duela forzada. En la nave, los trabajadores –muchos originarios de Cenicero y pueblos vecinos– dan continuidad a una tradición que mezcla disciplina casi industrial con la intuición adquirida a base de miles de barricas montadas.

La elección del roble responde a razones técnicas muy concretas: es una madera que se dobla sin romperse, resiste bien la humedad y, sobre todo, imprime su carácter al vino, aportando taninos nobles, notas de especias, tostados, torrefactos y una microoxigenación que redondea los taninos de los tintos de guarda. En Gangutia se trabaja con distintas procedencias y grados de tostado, ajustando la barrica al estilo de cada bodega, ya sea para crianzas más ágiles o largas estancias en madera pensadas para grandes reservas.

Tonelería Duero (Aranda de Duero): precisión en Ribera

En Aranda de Duero, en pleno corazón de la Ribera, Tonelería Duero se ha especializado en dar respuesta a las exigencias de una región que ha convertido la crianza en roble en una de sus señas de identidad. Con más de tres décadas de experiencia, la empresa se presenta como un proveedor de barricas de calidad para bodegas que necesitan consistencia, flexibilidad y un control muy preciso sobre el impacto de la madera en sus vinos.

Tonelería Duero trabaja con robles de diferentes orígenes –francés, centroeuropeo y americano– seleccionando lotes y proveedores certificados, lo que permite afinar grano, potencia aromática y capacidad de cesión de taninos según el perfil del vino. Este enfoque permite a las bodegas combinar barricas de distintas procedencias y tostados para construir ensamblajes complejos, donde la fruta madura característica de Ribera del Duero se equilibra con notas de vainilla, cacao, especias o ahumados discretos.

La empresa ha incorporado medios técnicos modernos, sin renunciar a los gestos clásicos del taller: el montaje de las duelas, el cierre de fondos y el trabajo con el fuego continúan siendo manuales, pero se acompañan de controles rigurosos de humedad, trazabilidad y acabado. Su catálogo incluye barricas nuevas para crianza de vinos y destilados, formatos especiales y productos derivados –como barricas decorativas o reutilizadas– que amplían el alcance del oficio más allá de la bodega, hacia espacios enoturísticos y de restauración.

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