VENTAS, ARRIEROS Y UNA PARADA EN SEGOVIA

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VENTAS, ARRIEROS Y UNA PARADA EN SEGOVIA


Las ventas que aún resisten en la provincia de Segovia forman un mapa muy sugerente para reconstruir las antiguas rutas de arrieros, trashumantes y viajeros que cruzaban la Meseta rumbo a los puertos de la sierra o a los mercados de la capital. A pie de carretera, junto a los caminos de polvo compactado o en los accesos a la ciudad, estos establecimientos siguen cumpliendo la misma función: dar de comer, resguardar del frío y ofrecer un punto de encuentro antes de volver a ponerse en marcha. Algunos guardan todavía el letrero y el espíritu de aquellas viejas ventas de camino y manta.

Venta Pinillos

Un lugar de cruce. En la campiña ondulada de Cabañas de Polendos, la Venta Pinillos conserva el aire de parada de toda la vida, con barra estrecha, comedor sencillo y una cocina que parece pensada para gente que llega con hambre de camino. Las crónicas de los comensales hablan de huevos fritos memorables, lomos y chorizos a la plancha sin artificios, raciones rápidas y un servicio directo que encaja con la lógica de una venta donde el tiempo siempre ha ido marcado por la urgencia del viaje.

El espacio mantiene la estética de casa de comidas rural, con paredes desnudas, mesas básicas y un trasiego constante de vecinos, camioneros y viajeros que se desvían de la autovía para reencontrarse con sabores de infancia.

El entorno de Cabañas de Polendos, con campos de cereal y pequeñas lomas, ayuda a entender la importancia de Pinillos en la antigua geografía de arrieros. Por aquí se enlazaban caminos secundarios que conectaban pueblos de la campiña segoviana con las grandes rutas hacia Segovia y los puertos del Sistema Central, por donde se movían lana, vino, harina o ganado en viajes lentos, de jornada corta y noche en venta. Hoy esos viejos trazados se adivinan en carreteras comarcales y pistas agrícolas, pero la lógica es la misma: salir del pueblo, avanzar unos kilómetros, detenerse en un cruce donde aún espera un plato caliente antes de seguir.

Dirección: CL-603, 83, 40392 Pinillos de Polendos, Segovia. Teléfono: 921 49 61 94

 

Venta Magullo

A las puertas de Segovia, en La Lastrilla, la Venta Magullo se presenta hoy como hotel gastronómico, jardín para eventos, gastrobar y amplio restaurante, pero bajo esa piel contemporánea late la esencia del viejo parador de entrada a la ciudad. El complejo ocupa una finca generosa, con aparcamiento amplio, zonas ajardinadas y una oferta que va desde el menú ejecutivo a la carta tradicional, pasando por un merendero de raciones y parrilla que prolonga la idea de venta abierta a todos los bolsillos.

 

 

 

 

 

 

 

 

En sus salones se sirven asados al horno de leña, platos a la parrilla y propuestas más innovadoras, mientras el gastrobar ofrece tapas y vinos en un ambiente más informal, ideal para quienes llegan al caer la tarde después de una jornada en la carretera.

Su ubicación, a cinco minutos en coche del acueducto, reproduce la lógica de los antiguos descansaderos: un último alto antes de afrontar la entrada a la ciudad, antes con carros y caballerías y hoy con coches familiares o autocares de grupos. Desde aquí se domina el acceso norte a Segovia y se conecta con rutas que llevan a los Reales Sitios o a la campiña, configurando un nudo estratégico donde no es casual que surgiera una venta. Los jardines, la zona de juegos infantiles y los distintos ambientes interiores la convierten en punto de reunión para familias, amistades y viajeros que necesitan un lugar donde aparcar sin prisas, sentarse a comer y reorganizar el viaje. En esa función de bisagra entre carretera y ciudad, la Venta Magullo mantiene viva la tradición de aquellos enclaves que marcaban el ritmo de entrada y salida de las caravanas de arrieros, hoy sustituídas por coches que llegan desde Madrid o Valladolid siguiendo, en el fondo, los mismos corredores históricos.

C. Rafael de las Heras, 1, 40196 La Lastrilla, Segovia. Teléfono: 921 43 50 11

La Vieja Venta (La Venta Vieja)

En Ortigosa del Monte, a pie de la carretera de San Rafael, La Venta Vieja encarna a la perfección la imagen romántica de la venta serrana: chimenea, vigas de madera, terrazas bajo los árboles y un gran horno de asar que preside la experiencia gastronómica. Su generosa zona de parking  le ha robado algo de su encanto.

El establecimiento funciona desde 1985 y se ha consolidado como asador de referencia, con cochinillo y cordero al estilo tradicional segoviano, raciones de embutidos y platos de cuchara que conectan directamente con la cocina que reclamaban carreteros y pastores al cruzar la sierra. Su ambiente acogedor, la terraza al aire libre y la mezcla de clientela local con visitantes de fin de semana refuerzan ese carácter de punto de encuentro en ruta, donde igual se celebra una comunión que se hace un alto rápido camino de Madrid.

El entorno de Ortigosa, entre pinares y laderas, ha sido siempre corredor natural entre Segovia y el puerto de San Rafael, uno de los pasos clave de los antiguos caminos hacia la meseta madrileña. Por estos valles discurrieron durante siglos rebaños trashumantes y carros cargados de mercancías que necesitaban refugio antes o después de afrontar las rampas de la sierra, y esa lógica explica que aquí arraigara una venta que hoy sigue dando calor y comida al viajero.

La proximidad a la Cañada Real y a los actuales accesos por autovía permite imaginar el eco de campanillas y cascos de mulas allí donde hoy rugen motores, pero la función de parada se mantiene intacta cuando, tras una jornada entre pinares o nieve, se entra en el comedor y el olor a asado encadena pasado y presente. La Venta Vieja se convierte así en una especie de refugio gastronómico en plena ruta, herencia directa de aquellas casas de postas que jalonaban los caminos serranos.

La Venta Vieja S.A.  Crta. N-603 San Rafael-Segovia, km. 80,

ORTIGOSA DEL MONTE, 40421, (Segovia)  921 489 164 Reservas restaurante

Venta Hontoria

 

 

 

 

 

En la carretera de Villacastín, a las afueras de Segovia, la Venta Hontoria se inserta en la llamada Ruta de los Reales Sitios, ese eje histórico que enlaza la capital con enclaves como La Granja o Riofrío y que ha sido escenario del tránsito de corte, arrieros y viajeros anónimos durante siglos.

El restaurante, dirigido por Beatriz Cantalejo y Juan Carlos Fuentenebro, se especializa en cocina castellana de raciones generosas, con menús del día, menú segoviano y platos de cuchara pensados para quien se sienta con hambre después de horas de coche o de visita monumental. El local, de estética clásica, combina barra, comedor y espacios para celebraciones, manteniendo esa vocación de casa amplia donde caben tanto las reuniones familiares como las comidas de paso.

Las opiniones destacan la abundancia de las raciones, la atención cercana y la capacidad de adaptarse tanto al cliente diario como al viajero ocasional, un equilibrio muy propio de las ventas bien asentadas en rutas transitadas.

El hecho de abrir desde primera hora de la mañana, con desayunos y bocadillos contundentes, evoca la vieja imagen de los arrieros que arrancaban la jornada aún de noche, tras un café de puchero y un mendrugo de pan, aunque hoy los madrugones correspondan a comerciales de carretera o a visitantes que quieren aprovechar al máximo el día en Segovia.

En ese papel de primer o último alto en el camino, la Venta Hontoria prolonga la importancia de este cruce en las rutas de arrieros que, antes que turistas, ya sabían que aquí era buen lugar para detenerse, dar pienso a las caballerías y reponer fuerzas.

Carr. de Villacastín, 2, 40006 Hontoria, Segovia.  Teléfono: 921 44 04 44

Ventorro San Pedro Abanto

El Ventorro San Pedro Abanto, levantado en el paraje de Las Serillas, es uno de esos edificios que condensan en su arquitectura la memoria de las ventas tradicionales: volumen alargado, cubierta a dos aguas y muros que han visto pasar carros, bicicletas y ahora coches que aún se detienen a su puerta.

Catalogado como edificio histórico, este ventorro se sitúa en la CL607, la carretera que enlaza Segovia con los pueblos de alrededor y que prolonga antiguos caminos comarcales, auténticas venas secundarias de las grandes rutas de arrieros. En torno a él se extiende un paisaje de campiña y suaves lomas donde todavía se percibe la lógica de los desplazamientos lentos, con jornadas cortas marcadas por la distancia entre ventas.

La propia denominación de “ventorro” remite a una tradición humilde, más cercana a la taberna rural que a la fonda de postas, pero igual de decisiva en la malla de apoyos logísticos para quienes viajaban con poca cosa y muchas horas de camino por delante. En espacios como este se cerraban tratos de ganado, se cambiaban noticias o se ajustaban precios de transporte, funciones sociales que se superponían al acto esencial de comer y beber.

Hoy, aunque los usos hayan cambiado, el edificio funciona como un hito visible en la carretera, casi como un mojón de piedra que recuerda al conductor que por aquí pasaban antiguas rutas de servicio entre la ciudad y los pueblos, sosteniendo un tráfico constante de mercancías y personas que es el germen de la actual movilidad provincial. Pararse en el Ventorro San Pedro Abanto significa, en cierto modo, entrar en contacto con esa historia silenciosa de caminos secundarios y esfuerzos cotidianos, de la que las ventas fueron siempre la columna vertebral.

Dirección: CL-607, 28, 40003 Segovia. Teléfono: 921 44 62 25

 

 

 

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