A Mariña

Los mapas lo dejan claro. A Mariña es una zona costera que ocupa principalmente el litoral norte gallego, y más concretamente la parte norte de Lugo. Es un área repleta de playas de gran calidad y espectacularidad. Pero cuando uno visita la zona con frecuencia es mucho más. Aquí se sabe vivir y eso se nota en el ritmo cotidiano de sus gentes. La calidad de vida se aprecia en lo bien que se sabe prepara un café o como el pescadero del pueblo sabe lo que gusta a cada cliente. Esos pequeños detalles hacen la vida mucho más fácil.

 

Pero lo que más destaca de A Mariña es que no solo disfrutaremos del habitual turismo de arena, sol y mar. Sino que muy cerca de las playas encontramos zonas de interior que sorprenden por su riqueza histórica y urbanística. El punto de partida de este recorrido parte del rio Eo, que ahora es un santuario para ver aves y termina en el conocido Cabo de Estaca de Bares. Ribadeo, Foz, Burela, Celeiro, Nois o Portocelo son una colección de lugares donde la vida se disfruta con otro ritmo.

Eso se nota en las calles de Ribadeo que están llenas de historia. Como la que hay detrás del puerto o de la actual casa consistorial. El primero fue en su día uno de los más activos, recibiendo productos desde diferentes puntos de Europa e incluso de la India. Por su parte el ayuntamiento fue residencia del Marqués de Sargadelos, más famoso por la cerámica que por su título nobiliario. Su tienda al lado de la panadería Torviso es un referente para turistas y locales.


 

Pero Ribadeo tiene mucha historia por descubrir. Dentro de las edificaciones resalta la presencia de la Torre de los Morenos. Edificio mandado construir por los indianos Hermanos Morenos, que se vieron obligados a emigrar a América para ganarse la vida.

La zona de A Mariña es un exquisito compendio de turismo rural o de interior y turismo de naturaleza. Esto lo confirma toda la zona conocida como la Playa de las Catedrales.

El aire y el agua han hecho su trabajo de erosión durante años, para que ahora nosotros podamos disfrutarlo. Ahora algunos se quejan de la saturación de turistas, pero la foto merece la pena.

Los que quieren algo más sofisticado y natural buscan otras localidades tan interesantes como Ribadeo, que combinan mil atractivos para el disfrute. Es el caso de Foz. Aquí se encuentran algunas de las playas más visitadas, como es la de A Rapadoira. En Foz, el comercio da vida a la ciudad. San Martiño protege la tierra y el mar trae la riqueza. Pero además está la ruta del Mariscal Pardo de Cela. Un camino que apetece recorrer, sobre todo cuando nos cuentan la historia que hay detrás de ella.

Eran épocas de lucha entre el Reino de Castilla y los reinos gallegos. Los primeros querían implantar a Isabel La Católica. Los segundos defendían al Rey Alfonso de Portugal. Entre los gallegos se hizo fuerte el Mariscal Pardo de Cela, a pesar de su pequeño ejército.

Pero algunos de sus súbditos y criados le traicionaron. Abrieron las puertas del castillo y facilitaron la victoria del Reino de Castilla, y la decapitación del Mariscal. La ruta recorre las zonas por las que transcurrió la vida de Pardo de Cela. Destaca la Basílica de San Martiño de Mondoñedo, la más antigua de España y de las más históricas del Sur de Europa.

 

Después de una colección de pequeños pueblos costeros, merece la pena parar en Burela. Lo es por su riqueza histórica ya que se estima que en éste área pudo haber asentamientos prerrománicos. Se piensa así por el descubrimiento en 1945 del Torques de Burela. Una joya de oro de gran pureza que demuestra la presencia de pueblos en los siglos II y III a de C. Para muchos, su puerto es un referente de la mejor merluza del cantábrico. Lo mismo sucede en Celeiro con el bonito…

Desde hace unos años los recursos naturales son otro de los grandes reclamos. Hacia el interior, continuando nuestro recorrido para llegar hasta Xove. En su interior destaca la cascada de O Pozo da Ferida, de 60 metros de altura. Una tierra de contrastes en el paisaje marcados por el puerto de Morás, con aguas tranquilas y vistas relajantes.

Ponemos fin a este viaje por parte de la costa gallega con Viveiro y O Vicedo. La primera es toda una ciudad medieval, con un casco antiguo declarado conjunto histórico – artístico. Conserva tres puertas de la ciudad en buen estado de las seis que tuvo en su día. Son la Porta da Ponte Mayor, la Porta do Valado y la Porta da Vila.

Mientras O Vicedo, puede presumir de auténticos paraísos de sol y playa, como es el caso de Vidreiro, que cuenta con un fácil acceso en coche. Está resguardado, con 230 metros de longitud y arena blanca y fina. Una vez más, el turismo cultural y de interior combina a la perfección con el turismo tradicional de agua salada y arena.

Esta es la tónica general en La Mariña. Da igual los gustos personales o la época del año. Cualquier momento es bueno para entender esta parte de las costas gallegas.