Kiboka: Cocina de verdad y una carta diferente

Encontrar un buen Sukiyaki en Madrid no es fácil. Por eso, la recomendación de un amigo de la cocina de Kiboka fue una estímulo para la agenda de restaurantes madrileños. Dicen los tratados de cocina que el  “Sukiyaki es una receta  de origen japonés  que consiste en una olla caliente de carne finamente cortada en una sartén de hierro poco profunda. Es conocido por su sabor salado-dulce, resultado del equilibrio justo entre azúcar y salsa de soya. Aparte de la carne, la receta  también lleva cebolla verde japonesa, diferentes variedades de setas, tofu, fideos, entre otros ingredientes. Después de cocinar brevemente, debes sumergir tus ingredientes en un pequeño tazón con un huevo batido, ¡y hacerlo estallar en tu boca!”

Siempre es agradable  ver como un local  tiene una buena clientela un jueves por la noche. En el Barrio Salamanca se sabe comer y se valora lo bueno… Eso ya es un buen inicio.  El responsable de  Kiboka es Qifeng Lin, conocido como Dani, que define su local como un restaurante japonés con influencias de China, su país natal.

Es un cocinero diferente. Dani es originario de Fujian, una provincia en la costa sureste de China. Influenciado por los productos del mar, siempre tuvo gran habilidad cocinando pescados y mariscos. Hace 15 años se mudó a España y recorrió el país trabajando en restaurantes de distintas ciudades como Tenerife, Las Palmas, Santander, Bilbao o Barcelona, aunque se escapaba a Madrid con frecuencia, hasta que decidió instalarse en la capital.

En 2012 abrió su primer restaurante, Casa Sushi, en la calle Cartagena, y en 2014 lo trasladó a la calle Padilla, donde permanece hasta hoy. Se trata de un concepto exitoso donde triunfa con su servicio a domicilio. Sin embargo, Dani, cocinero de profesión y por pasión, necesitaba un nuevo lugar donde dejar volar su imaginación. Así fue como, en enero de 2019 abrió Kiboka.

En la decoración, a cargo del propio cocinero y propietario de Kiboka, se buscó mezclar el aire industrial con estilo antiguo que recuerde a las calles más bulliciosas de China y Japón. A la entrada se encuentran unas mesas bajas con forma de boca de riego y asientos que simulan ser bidones de gasolina. A la izquierda, unas elegantes mesas con sofá corrido y sillones tapizados en tonos empolvados aportan el punto elegante de Kiboka. Y en el centro del local, una amplia barra con el frontal simulando la chapa de un contenedor sirve al tiempo de mesa alta donde poder comer o tomar algo, y lugar de trabajo para el sushiman.

Técnicamente,  elabora platos populares del país nipón con un twist de ingredientes y técnicas de China.  Su amplia carta incluye, entre otros, distintas variedades de sushi, niguiris, sashimis o ramen, además de arroces, carne, pescado y marisco.  Su presentación y su platos dicen mucho de  la importancia que aquí se da a la estética.

Así, la carta incluye numerosas variedades de sushi (maki, uramaki, temaki, nigiri, gunkan, etc.), arroz y noodles (ramen, yakisoba, etc.), carnes (solomillo, pollo, pato), pescados y mariscos (bogavante, gamba roja, navaja, langostino, etc.), tartares, sopas o ensaladas. Entre los platos más fusionados destaca matsu lubina (cubierta de piñones) o el ushi arroz, servido en un tuétano, muy popular en China.  Y por su puesto ese sukiyaki, que  me ha convertido en un cliente de los que repite. Sabroso y bien presentado,  con una buena textura de de la carne y  los noodle en su punto…  Además a precio razonable  y  con raciones muy generosas… Eso ya es motivo suficiente.

Hasta lo de aparcar  se facilita. Los viernes y sábados por la noche, el restaurante cuenta con servicio de aparcacoches. Y para el resto de días, los comensales tienen 1 hora de parking incluido en los almuerzos y 1 hora y media para las cenas (parking situado en la calle General Díaz Porlier, 56) Precio medio: 30-35€ Web: www.kiboka.es