UNA ESCAPADA POR LOS CAMEROS

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Fin de Semana a la riojana

Si estás pensando en hacer una escapada ahora que parece que llega el buen tiempo, hemos organizado una ruta que deberías tener en cuenta en la que recorreremos el Valle del Leza y el Valle del Iregua. Un trayecto que nos hará viajar a esos lugares en los que el tiempo y los pueblos tienen una segunda oportunidad.

Los Cameros, Viejos y Nuevos son un emocionante recorrido por los ríos Iregua y Leza, donde se pone en valor el mejor turismo rural de montaña. Un recorrido sin prisa, parando donde el cuerpo lo pida y en el que la curva se convierte en mirador.

Así es la vida en un territorio que ha hecho del olvido su mejor valor. Sus pueblos y sus gentes son la mejor manera de entender cómo se vive. Por eso nos gusta.

Comenzaremos nuestro fin de semana conociendo Albelda de Iregua. En este pueblo, en el año 924, el rey Sancho fundó el Monasterio de San Martín de Albelda, incrustado en la montaña, que llegó a reunir a más de 200 frailes y que contaba con una biblioteca que se convirtió en lugar de peregrinaje para los intelectuales de la zona. Nuestra siguiente parada será Viguera, un pequeño municipio de la provincia de La Rioja a las faldas del Moncalvillo en el que podremos observar el precioso paisaje del Valle de Iregua desde su mirador.

Subiendo por la N-111 podremos disfrutar de un maravilloso entorno natural en el que, al mirar al cielo observaremos a buitres y milanos planear en busca de alimento. Poco más adelante nos encontramos Torrecilla de Cameros, donde el viejo puente sobre el río Iregua parece puesto aposta para inmortalizar las vistas y disfrutar de un momento de paz escuchando el paso del río. El pueblo que vio nacer al liberal Práxedes Mateo Sagasta y que en su momento fue una potencia textil, hoy vive una realidad bien diferente y es un reflejo de la vida rural con todas sus bendiciones. Torrecilla de Cameros cuenta también con un lugar idílico para celebraciones, el mirador natural con la Ermita de la Virgen de Tómalos presidiendo.

Algunas de las casas rurales de Ascarioja tienen aquí su mejores representantes, como Villa Liquidambar en la propia localidad de Torrecilla de Cameros, aunque podremos encontrar estos maravillosos remansos de paz por toda La ruta que llevamos a cabo, como en Laguna de Cameros, San Román de Cameros o Nieva de Cameros.

La carretera está marcada por el paso del río y continuando la N-111 hacia el sur podremos tomar algunos de los desvíos que salen a derecha o izquierda. Muchos son los que optan por subir hasta El Rasillo a contemplar sus maravillosos bosques y sus casas de verano. Si esto lo complementamos con el camino que llega hasta Ortigosa de Cameros, la excursión es perfecta. Otro desvío opcional nos llevará hacia la LR-333 si queremos realizar una parada en Villoslada de Cameros, un paraíso perfecto para la desconexión y para caminar alguna de las rutas disponibles en el Parque Natural de la Sierra de Cebollera, rodeados de vacas, ovejas y caballos pastando a izquierda y derecha. Incluso una pequeña carretera nos marca el camino hacia territorios burgaleses.

Retomando nuestros pasos volvemos a la nacional, y a la altura del embalse de Pajares (un buen lugar para disfrutar de un picnic) podremos visitar la Iglesia de San Bartolomé en Lumbreras, del siglo XVI y XVII. Si a esto unimos una parada en la Venta Piqueras podemos darnos por satisfechos con nuestro recorrido por los Cameros Nuevos y el Valle del Iregua.

Salimos ya de la N-111 y nos adentramos en la LR-250 para nuestra segunda parte del camino. Por aquí pasaremos el puerto de Sancho Leza. Si eres amante del trekking, una zona cómoda y muy bonita donde practicar este deporte y que puede acabar con la visita a la izquierda del río Leza de la Ermita de Santo Domingo de Silos.

Un paisaje duro y sofisticado a la vez. El siguiente pueblo que encontramos recorriendo la comarcal es Laguna de Cameros, un pequeño pueblo en la cuenca del Leza en el que podremos dar un paseo admirando las típicas viviendas cameranas levantadas en piedra en calles también empedradas, así como visitar la Iglesia parroquial de la Asunción (siglo XVI) que cuenta con una pila bautismal del siglo XII.

Al continuar recorriendo esta pequeña pero preciosa carretera, con riachuelos naciendo a cada paso, alimentando el Leza hasta su desembocadura en el Ebro, cruzamos también Jalón de Cameros y San Román de Cameros, en el que debemos acercarnos a conocer la parroquia de la Asunción del siglo XVII, que cuenta con una colección de tallas provenientes de los pueblos abandonados de la zona.

Unos kilómetros más adelante llegamos a Terroba. Sus casas de piedra y adobe sobre cuestas inclinadas que nos llevarán hasta la Iglesia parroquial de Santa Eulalia. En ella hay una virgen gótica del siglo XIV. Aunque no hayamos comentado antes, cualquier pueblo es bueno para disfrutar de la gastronomía riojana, pero aquí tenemos que hacer hincapié en ello por lo bien que se come en sus asadores.

Siguiendo hacia el norte nos toca parar en Soto de Cameros. Aquí el paisaje cambia y el valle forma las Gargantas del Leza, sin duda tendremos que subir al mirador del cañón de Leza, un enclave para inmortalizar cómo el río abre la montaña. Dando un paseo por las empedradas calles del pueblo nos encontramos con la Iglesia parroquial de San Esteban, un puente de piedra del siglo XII, el Palacio del Marqués de Vallejo, o la ermita de la Virgen del Cortijo del siglo XII.

Cruzando el río está Trevijano, otro de estos pueblos que quedó prácticamente deshabitado en los años 70, pero que está comenzando a renacer gracias a nuevos residentes y al turismo rural. No es de extrañar que sea un reclamo turístico, pues desde su mirador se puede contemplar la totalidad del valle, alcanzando a ver la desembocadura del Leza en el Ebro.

Acercándonos a nuestro destino llegamos en esta ocasión a Leza de Río Leza, un lugar perfecto para volver a realizar alguna de las rutas que parten de allí y en las que encontraremos a nuestro país o la Ermita de San Martín, San Roque y El Cristo o camino de Clavijo para visitar el castillo, el monasterio en ruinas de San Prudencio.

Llegamos ya a la última de nuestras paradas, habiendo pasado por Ribafrecha al salir de Leza de Río Leza. En esta ocasión nuestro final será Alberite. Poco más al norte de Alberite el Iregua llega al Ebro. En esta localidad riojana llena de casas blasonadas y con unas bodegas espectaculares, es el punto y final ideal para este viaje, breve pero intenso, por los valles del Iregua y del Leza.

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